Blogtrip: descubrimos el lado más vital de Lyon de la mano de iDBUS

Visitamos algunos de los lugares más auténticos de la tercera metrópolis de Francia en un intenso fin de semana que da para mucho.

Vistas de Lyon

Lyon es un destino curioso, diferente, al que vale la pena ir cuando ya has hecho check en las principales capitales de Europa. Es de esas ciudades a las que poca gente para atención, posiblemente no aparece en el TOP 10 de ningún viajero que se deje caer por el viejo continente, pero sin duda esconde un gran número de alicientes para que valga la pena recalar en ella. Y es que, a diferencia de países como Italia, con muchas “ciudades estrella”, no hay duda de que París monopoliza injustamente toda la atención del turismo urbano en el país galo. Pero por suerte o por desgracia, eso ha permitido conservar urbes como Lyon aisladas del turismo de masas y mantener en sus calles y sus gentes algo así como una autenticidad impropia de las metrópolis más masificadas por el negocio de los viajes. Lyon es una ciudad alternativa, y nosotros hemos tenido la oportunidad de descubrirla -no diremos a fondo, pero sí intensamente- de la mano de iDBUS y el viaje alternativo al que nos ha conducido.

iDBUS recoge perfectamente la esencia de la anterior reflexión sobre Lyon. Y es que la joven compañía de autobuses de larga distancia pretende ser una nueva forma de moverse por Europa. Aprovechando el agujero que puedan haber dejado medios de transporte como el avión o el tren, iDBUS pretende cubrir la distancia entre ciudades que no siempre destacan tanto en los mapas. Y ello sin olvidar un precio competitivo y sin dejar de lado la comodidad del viajero. Así, sus rutas conectan ciudades francesas entre ellas, como París, Lille, Lyon, Marsella, Niza y Aix-en-Provence; y también con destinos extranjeros como Amsterdam, Bruselas, Londres, Turín, Milán, Génova y Barcelona. En esta última ciudad es dónde ha arrancado nuestro intenso fin de semana en una de las capitales con más vitalidad de Europa. ¡Arrancamos pues!

Nuestro punto de partida es la Estación del Nord de Barcelona, lugar desde el que parte la flota de autobuses que unen la capital catalana con la francesa. Falta poco para la madrugada y vamos mentalizados para un largo viaje por carretera que nos dejará la mañana siguiente en la Gare de Lyon-Perrache. Nuestra intención (y sin duda la de a mayoría de viajeros) es que el vehículo de iDBUS se convierta en nuestro “hotel” para esa noche, y así llegar frescos al destino para empezar a descubrir la ciudad desde bien pronto. Y en cuanto nos acomodamos en nuestros asientos descubrimos que nuestro objetivo se cumpliría con facilidad. El comfort interior que ofrecen los autocares de iDBUS es más que destacable, y junto a servicios indispensables para gente hiperconectada como enchufe en cada asiento y conexión WiFi, su flota también está equipada con asientos reclinables, realmente cómodos y que se pueden separar hasta 86 cm entre ellos (una gozada para relajarse). Todo ello nos garantizó un plácido viaje hasta el lugar de destino y que pudiéramos echar una buena cabezadita cuando lo queríamos. En menos de 8 horas ya estábamos en Lyon, listos para explorar la animada ville. Así que dejamos las maletas en el hotel y nos lanzamos a la calle sin un rumbo demasiado más meditado que el de dejarse perder por las calles de Lyon en búsqueda de todo aquello que nos llamara la atención y nos ofreciera un retrato de como es la vida allí.

idbus

La ciudad, fría en el ambiente invernal pero cálida en el trato con las primeras gentes que conocimos, despertaba y ya dejaba ver sus atractivos principales. La primera zona que tuvimos la oportunidad de descubrir es la situada en el distrito segundo de Lyon, una lengua de tierra rodeada por los ríos Rhône y Saône conocida como Presqu’île. Se trata sin duda del centro vital y comercial de la capital del Ródano, y es una gozada pasear por sus calles de edificios altos y antiguos que conservan reminiscencias de la arquitectura francesa del siglo XIX. Nuestra andadura arrancó, tras reponer fuerzas con un delicioso croissant y un buen café cerca de la acogedora Place de la Republique, en Place Bellencour, quizás la plaza más emblemática de la ciudad y desde la que se tienen unas de las mejores vistas al barrio antiguo de Vieux Lyon -hacia dónde nos dirigimos después-. Esta enorme plaza de cemento cuenta como mayor atractivo para el visitante con una gran noria desde la que se puede tener una panorámica única de toda la ciudad.

Antes de cruzar el río Saône por uno de sus múltiples puentes, nos sumergimos en un concurrido mercadillo de artesanos instalado en el muelle de Saint-Antoine. Reliquias de la literatura francesa y otros tesoros de arte y decoración de corte marcadamente nacional podían encontrarse entre los puestos que se dispersaban a orillas del río. Ya al otro lado, pudimos comprobar que la arquitectura del casco antiguo de la ciudad difiere mucho de la que habíamos observado en el distrito dos. En Vieux Lyon las casitas son como de pueblo clásico y se diseminan por la falda de la colina Fourvière, en un pintoresco paisaje que parece sacado de un cuento de Víctor Hugo. Quedaba claro que habíamos llegado al barrio medieval y renacentista de Lyon y que merecía la pena recorrerlo con calma, entrando a echar un vistazo en algunas de las encantadoras tiendas que se sucedían por la rue de Saint-Jean y alrededores.

The Pirates Candies

Tras hacernos con algunas provisiones de dulces en The Pirates Candies y conocer un poco más la historia y misterios que rodean la cultura de la absenta en Le Chat Fou, nos armamos de energía para subir la colina hasta llegar al Parc des Hauters y poder disfrutar de unas bonitas vistas de los tejados de Lyon antes de visitar la imponente Basílica de Notre Dame de Fourvière, con una belleza de construcción interior por la que vale la pena entrar.

Decidimos dejar atrás el pintoresco barrio de Vieux Lyon para seguir nuestra ruta hacia el noreste y descubrir qué se esconde en el distrito de la Croix-Rousse, dónde paramos para comer. Todo el mundo sabe que a la hora de sentarse a la mesa, decantarse por alguna opción es difícil en cualquier ciudad francesa. La calidad está más que garantizada en cualquier sitio que se muestre apetecible al primer vistazo, pero a nosotros nos interesó cocina japonesa. Y en una pequeña taberna en las inmediaciones de la Rue Phillippe de Lassalle encontramos un menú de mediodía completo, muy rico y por buen precio.

Con el estómago ya satisfecho seguimos explorando la ciudad, y en los callejones que descienden del distrito cuarto al primero, encontramos el remanso de paz y cierto aire bohemio en las fachadas que necesitábamos para un inicio de tarde tranquilo. Por la ruta nos cruzamos con tiendecitas muy curiosas, como tatuadores con una decoración gótica muy extrema pero hechizante para los curiosos, y ateliers de todo tipo.

Basílica

El resto de la tarde lo dedicamos a visitar la zona más céntrica y concurrida de Lyon. Y quizás en la que más gente joven encontramos (cabe recordar que Lyon es la segunda capital universitaria de Francia). Es la que rodea la Place des Terraux, en la que se encuentra el Ayuntamiento y el Museo de Bellas Artes, que cuenta con un bonito patio interior en el que los locales se refugian del barullo para charlar y descansar en sus bancos. Desde allí nos perdimos por los comercios del barrio, algunos muy enfocados al turista, y algunos más escondidos en los que se podían encontrar verdaderas gangas en moda, curiosidades y artículos de decoración.

Nuestro intenso día de descubrimientos por Lyon acabó con una visita al mercadillo navideño de Place Carrot, repleto de tiendecillas que recogen el espíritu de las fiestas y que vendían todo tipo de objetos para adornar la casa y ir bien calentitos en el invierno. Y en el mercadillo no faltaban los puestos de comidas típicas de Navidad resultó obligado comerse un delicioso y humeante crepe de chocolate.

Cerrábamos un día genial de ruta por la capital del Ródano, en el que pudimos comprobar que esta ciudad supone una buena alternativa para acercarse a las grandes urbes francesas, saliendo del circuito habitual que pasa por París. Y además pudimos descubrir de la mano de iDBUS un medio de transporte alternativo al avión y al tren, que también nos garantiza un viaje seguro y agradable. Una propuesta inmejorable.

Fotos: David Cuní,  anarey y Gregoire Menuel

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...