Abre los ojos, estás en Viena

Palacio y jardines de Schönbrunn Viena

Palacio y jardines de Schönbrunn Viena

Entras al aeropuerto, te diriges al mostrador donde la azafata factura tus abarrotadas maletas, esperas pacientemente hasta que suena por los altavoces la señal para embarcar y por fin, estás sentado en el avión, mirando por la ventanilla y pensando en los días que te quedan por delante. Un tiempo después, el piloto da el aviso de aterrizaje, te abrochas el cinturón, sientes unos baches que estremecen tu cuerpo y acto seguido te levantas del asiento. Entonces te diriges a la puerta del avión, asomas la cabeza para curiosear lo poco que se ve y en ese momento piensas, Oh-Vienna.

Antes de llegar, te has informado sobre la ciudad y has visto todos los sitios interesantes donde puedes ir. Por ello decides empezar por visitar el Palacio Schwarzenberg, muy bien conservado y llamativo por sus colores blancos y negros, que marcan la diferencia en él. Te acercas a ver el reloj que hay en una de las chimeneas y cuando entras, disfrutas de las pinturas en sus techos con escenas tan conocidas como la conquista de Troya o el rapto de Helena en el mundo de la mitología griega.

El siguiente destino será el Palacio Belvedere, con sus fuentes y cascadas y un jardín lleno de esculturas barrocas que invita a pasear solo con mirarlos. Sus puertas de hierro, sus setos recortados y su apariencia colosal pero delicada a la vez, hacen del lugar una maravilla para la vista. Además alberga un museo con magníficas pinturas austríacas.

Llega la hora de comer y un buen sitio lleno de bares y cafés es Naschmarkt, donde más tarde puedes disfrutar del mercado gastronómico y probar así la cultura de Viena mediante el paladar. Tómate un rato para hacer tus compras mientras das una vuelta por el lugar.

Tras un día agotador, vuelves al apartamento, pero con ganas de que sea ya el día siguiente, porque los planes que tiene previstos no se quedan cortos comparados con los de hoy. Te espera recorrer el gran parque Prater, con una gran extensión que es ideal para pasear, sentarte con la familia o que puedes aprovechar para hacer algo de deporte. Y más tarde perderte por los rincones de Inner Stadt, el casco antiguo de la ciudad.

Seguro que te estás imaginando ya por aquellas calles, ahora con el buen tiempo a todos nos apetecería un viaje así, por eso si tienes la oportunidad, empieza a buscar hoteles o apartamentos y deja de soñar mientras lees. Ve a vivirlo.

Foto|Umbricht

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