5 cosas que desconoces del Big Ben de Londres

¿Crees que lo sabes todo sobre el Big Ben de Londres? Te invitamos a descubrir algunas de sus grandes curiosidades.

El Big Ben es uno de los elementos más característicos del paisaje de Londres. Su atractivo turístico es enorme y el valor histórico con el que cuenta también ayuda a posicionarlo como una de esas cosas que es obligatoria ver si viajas a la capital británica. Es posible que lo hayas visitado en multitud de ocasiones, pero seguro que no conoces todas las curiosidades acerca del famoso reloj. Una de ellas desmonta desde lo más básico: ¿Sabías que el nombre de Big Ben solo se atribuye a la campana? Ni al reloj, ni a la torre, es únicamente el nombre de la campana. No obstante, se ha generalizado el nombre de Big Ben como indicador de toda la estructura. En realidad, el nombre de la estructura es Torre de Isabel, el cual le fue otorgado en el año 2012. Hasta entonces había sido conocida como “Torre del reloj”.

Su construcción comenzó en el año 1843 y finalizó en 1859. Tiene una altura de 96,2 metros y los empleados que trabajaban allí tenían que subir 334 escalones hasta la cima. Para facilitar el trabajo de los nuevos responsables y de las generaciones posteriores que se ocupen del mantenimiento de la campana y el reloj, recientemente se instaló un ascensor.

En las caras del reloj se puede encontrar una inscripción en latín. La primera curiosidad es que las letras se encuentran grabadas en oro. Y la segunda se trata del propio mensaje: “Lord, mantén a salvo a nuestra reina Victoria I”, que fue la monarca que se encontraba en el trono cuando se llevó a cabo la construcción de la torre. Victoria I falleció en 1901 a los 81 años, pero el Big Ben ha continuado firme en su lugar original, convirtiéndose en un punto de referencia para todos los británicos y para quienes visitan Londres con la intención de dejarse envolver por la historia y tradición de la ciudad.

Hay una inclinación de 46 cm por parte de la torre. Los expertos avisan de que, cada año, se produce la inclinación de 1 mm en dirección al noroeste. La desviación se está produciendo debido a cambios del terreno, así como a los túneles que hay debajo de la estructura. Posiblemente los arquitectos tengan que introducir un plan de ajuste en los próximos años para evitar que la inclinación continúe moviendo el Big Ben de su posición original.

Una curiosidad que se descubre cuando intentas ir por primera vez a ver el Big Ben en su interior, es que, en realidad, no es posible que lo visiten los turistas. El interior de esta icónica torre solo está abierta para los ciudadanos británicos. Y no es que se puedan pasar por allí cuando les apetezca para entrar y verla con sus propios ojos, sino que tienen que pedir un permiso y cita por adelantado para hacerlo. Así, el gobierno británico protege la integridad y el estado en el que se encuentra este histórico lugar.

Las campanas suenan en momentos especiales cuando la ocasión es realmente importante y ocurre lo mismo cuando dejan de sonar. Por ejemplo, no sonaron con motivo de rendir homenaje en los funerales de figuras históricas de Reino Unido, como es el caso de Margaret Thatcher o Winston Churchill. Y sí que sonaron de forma especial para celebrar que habían comenzado los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.

Es curioso, pero se desconoce el motivo exacto por el que recibió el nombre de Big Ben. Hay dos teorías principales. La primera de ellas indica que fue en homenaje a Benjamin Hall, que fue el comisionado de obras original de su construcción y cuyo nombre está grabado en la propia campana. Otra teoría dice que es como homenaje al atleta Ben Caunt. No obstante, esta segunda idea ha perdido mucho peso, puesto que la presencia del nombre de Benjamin en la campana deja bastante claro que se debió a su trabajo y no a ningún otro motivo. Lo que se desconoce es quién ideó el nombre o qué llevó a que acabara conociéndose como Big Ben.

El cambio de hora de los relojes no es precisamente sencillo. Un equipo de profesionales tiene que trabajar de noche, cuando los londinenses están durmiendo, para realizar el ajuste de la hora. El proceso requiere la inversión de 5 horas y pueden usar monedas a la hora de acelerar o ralentizar la hora. Es un sistema clásico que sigue funcionando tan bien como lo hizo en su origen.

Las reparaciones no son ajenas en el Big Ben. Tras la finalización de su construcción en 1859, su primera reparación se llevó a cabo en 1930. Después se volvieron a hacer trabajos de reparación en 1950, 1980 y más recientemente en 2017. En el último cambio se introdujo el ascensor y se incorporaron otros elementos que ayudan a que la estructura esté más segura incluso con el paso del tiempo.

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