Un crucero que te descubre la cara amable de Croacia

Una buena forma de conocer varias ciudades es el crucero. En este caso descurbimos Dubrovnik, que está adquiriendo un lugar de privilegio entre los referentes turísticos del Mar Adriático.

Dubrovnik una joya a conocer en el Mar Adriático

Venecia tiene una privilegiada idiosincrasia que le otorga tanto los canales como su Carnaval milenario, entre otros muchos encantos. Es por eso que está entre las ciudades más visitadas del mundo. Pero conociendo mi espíritu inquieto prefiero conocer varios lugares en los viajes. Es por ello que he hecho de los cruceros la mejor forma para viajar. El próximo que tengo en mente lo he encontrado en los cruceros NCL y parte de esta bellísima urbe italiana.

Concretamente estoy hablando del crucero Venecia y Mediterráneo Clásico, en el que el trayecto se inicia y finaliza en la ciudad de los canales y que visitaría Dubrovnik, Croacia – Pireo (Atenas), Grecia – Izmir (Efeso), Turquía – Nafplion, y Grecia. Todo esto en un plazo de ocho días. Mi recomendación sería no limitarse a estos 8 días y dejarse un par de días más para recorrer como se merece la capital de la región de Véneto.

Del recorrido del crucero, os recomiendo una de esas pequeñas joyas que cada vez están tomando más fama, completamente justificada por otra parte. Estoy refiriéndome a Dubrovnik. Y es que está adquiriendo un lugar de privilegio entre los referentes turísticos del Mar Adriático. Esta preciosa ciudad croata ha dejado ya de ser conocida como uno de los lugares que sufrió la crueldad de la Guerra de los Balcanes para ser una ciudad turística por excelencia. No en vano, tras el conflicto bélico fue reconstruida por la UNESCO, respetando sus diseños originales y conservando su antigua estética.

No hay que olvidar que en 1979 fue declarada Patrimonio de la Humanidad gracias a sus construcciones históricas. Por ejemplo, esta antigua ciudad está amurallada y protegida por la Fortaleza Revelin, construida en el siglo XVI, habla de su pasado medieval y su rico patrimonio arquitectónico. Dobles murallas tachonadas por 20 torres y bastiones circundan la catedral barroca; exquisitas iglesias, monasterios, palacios, fuentes y las típicas construcciones con techos rojos y amarillos.

No deberás perder tiempo en descansar porque te ofrece muchos atractivos como el Stradum o La Placa, como se conoce a la calle principal. Recorrerla es un placer pero sin perder de vista las numerosas callejuelas y escaleritas que la rodean y que te llevan a las imprescindibles tiendas y cafés con sus terrazas. Lo que más llama la atención de la Placa es el precioso mármol que cubre su suelo y que por las noches refleja y multiplica la iluminación y la gran movida que reina a lo largo y ancho de su trayecto.

Fotografía: world66

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