Ryanair entona el «mea culpa»

Tras años de usar la agresividad, la polémica, la publicidad excesiva e incluso el trato rudo como seña de identidad, Ryanair declara que va a cambiar el rumbo y su máxima de que «el precio lo es todo».

Se hace agotador reflejar cada movimiento que realiza la compañía Ryanair, casi siempre para mal. Que si ahora quieren cobrar por tal cosa, que si tal avión de la compañía dejó a 200 pasajeros encerrados durante horas… Mala fama a raudales, sí, pero al fin y al cabo publicidad gratuita.

Pero es que lo de esta vez es inevitable por inaudito. Resulta que Michael O’Leary, CEO (alias «jefazo») de Ryanair, se ha dado cuenta de que su política es demasiado agresiva y ha decidido cambiar el rumbo. Sin grandes innovaciones, pero con lo suficiente para pasar de ser la «mala de las low cost» a ser simplemente una low cost.

El motivo de este cambio podría ser una reciente reunión de la Junta de Accionistas en la que los participantes dejaron patente su inquietud por el descenso en la rentabilidad de la compañía, puede que provocado por su mala imagen. Y es que, sin ir más lejos, Ryanair ha sido votada recientemente como una de las 100 empresas peor valoradas del mercado británico.

Sea como sea, el señor O’Leary no solo ha asumido su responsabilidad, sino que ha empezado a anunciar cambios importantes en su política. Por ejemplo, la renovación completa de su -horrible- página web, o la instauración de un trato más amable con el cliente.

Tal es su cambio de actitud que ha sorprendido con declaraciones como esta: «Si la maleta es un milímetro más de lo que tiene que ser, no debemos crear un problema y hemos de dejar pasar al pasajero». Su actitud ha quedado reforzada por la de otros accionistas, como Owen O’Reilly, quien ha declarado haber visto gente llorando en la puerta de embarque. «Hay algo esencialmente equivocado que tiene que ser corregido», ha sentenciado.

Así que seguiremos sin poder facturar maleta a coste cero, dependiendo de medidas de equipaje de mano muy concretas, o teniendo que tragar publicidad a mansalva durante el vuelo. Pero quizás navegaremos por una web más agradable a la vista y fácil de usar. Las azafatas nos dedicarán una sonrisa, y puede que hasta hagan la vista gorda ante «delitos» menores en la puerta de embarque.

Todo ello con un único objetivo: que la competencia que viene pisando fuerte (el ejemplo más directo, Easyjet) no acabe por dejar en minucia la política de precios de Ryanair. Porque sí, volar a precio de ganga está muy bien. Pero cada vez son más las personas que valoran pagar unos euros de más -y a veces no más de 5 o 10 euros, nada dramático- por un servicio a la altura de sus expectativas.

Vía: Nomadistas.

Foto: Sean MacEntee.

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