¿Pueden las redes sociales reactivar la economía?

Las redes sociales son vistas como una gran y efectiva estrategia de mejorar cualquier negocio o industria, pero ¿realmente ayudan y contribuyen al mejoramiento global de la economía?

La economía puede ser problemática, pero hay una zona próspera: los medios de comunicación social.

Comienzan con Facebook y se extienden a través de una serie vertiginosa de empresas que apenas existía hace cinco años: Twitter, LinkedIn, Groupon, Yammer, Yelp, Flickr, Ning, Digg… y la lista continúa.

Estas empresas son en su mayoría privadas, pero han atraído la atención ardiente de Wall Street y los inversionistas. No hay duda de que estas empresas enriquecen a sus fundadores, así como a algunos inversionistas; pero, ¿añade algo a la actividad económica en general?

Es verdad que los empleos en medios sociales están creciendo, pero ¿realmente ayudan a mejorar la productividad, a superar la división de la riqueza o sólo se trata de entretenimiento?

Las respuestas son de vital importancia y, quizás, aún reste algo de tiempo para poder averiguarlo pues, por ahora, nos ocupamos de analizar la incidencia directa e inmediata de los medios sociales en las diversas industrias, como la del turismo y nos contentamos con saber que ahora tenemos más fans o que a más gente le gusta ésto.

Es lógico que se busque una respuesta inmediata ya que miles de millones de dólares en capital de inversión se están gastando en estas empresas, y si queremos tener una economía productiva futura, tenemos que ver el producto de esas inversiones y no sólo entre la elite de Silicon Valley y Wall Street.

El problema es que estas herramientas son tan nuevas que es muy difícil de responder las preguntas de manera definitiva. Las estadísticas oficiales no fueron diseñadas para capturar los beneficios ni como forma de medir la productividad.

Es posible que las herramientas de medios sociales sirvan para asentar las bases para nuevas industrias y puestos de trabajo pero aún no puede registrarse en el radar de las estadísticas.

Muchas empresas creen que los medios de comunicación social pueden ser más competitivos y por ello usan Twitter para promocionar sus productos y tratar las quejas de los consumidores. Innumerables empresas han creado páginas internas con cuentas de Facebook y Yammer para que los empleados puedan comunicarse a través de las divisiones y regiones.

Los grupos industriales para ingenieros, médicos y profesionales de recursos humanos han hecho lo mismo para compartir nuevas ideas y soluciones sobre una base constante en lugar de hacerlo episódicamente en las conferencias.

Así, las herramientas sociales se utilizan para la frivolidad y para todo tipo de actividades no económicas (chat con amigos, pasar el tiempo), pero también ayudan a que la comunicación ocurra de manera más eficiente.

Los medios sociales permiten a las personas comparar precios y calidad, determinar qué empresas son buenas para trabajar y en qué puestos de trabajo podrían emplearse. También puede mejorar la educación y el intercambio de ideas, pero la advertencia es que las personas que utilizan estas herramientas son las que tienen mayor educación e ingresos para invertir en tecnología y no quienes realmente necesitan educarse.

Muchas personas se están beneficiando también, utilizando LinkedIn para encontrar trabajo y Groupon para encontrar ofertas. Pero por ahora, la ironía es que los medios de comunicación social, amplían la brecha social, por lo que es aún más difícil para los que no tienen recursos para navegar.

Permiten que las personas con puestos de trabajo, un ordenador y banda ancha puedan hacer más eficaces a las empresas que pueden invertir y que se benefician de más beneficios. Pero hasta ahora, han hecho poco para ayudar a aquellos que se están quedando atrás. En definitiva, las redes sociales son un negocio para pocos.

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