Oimiakon, uno de los lugares más fríos de la Tierra

Las vacas de la población llevan sujetadores en sus ubres para que no se les congele la leche.

Oimiakon

Si bien son muchos para quienes sus vacaciones estás íntimamente ligadas al buen tiempo, también hay quienes prefieren vivir verdaderas aventuras durante sus días libres. Para gustos, los colores. Es por ello que queremos hablaros acerca del que está Oimiakon, considerado el lugar poblado más frío de la Tierra. Ya habíamos hecho referencia en alguna ocasión a los emplazamientos más gélidos del planeta, pero sin ofrecerle los detalles más escalofriantes de este pequeño poblado ubicado en el noreste de la república de Saja, en el este de Siberia (Rusia).

Comenzaremos por hablar de sus temperaturas: su temperatura medial anual es de -16 grados…Pero en los duros meses de invierno ha llegado a alcanzar los -71,2 grados. Solamente durante los meses de abril a septiembre uno no corre el riesgo de morir congelado si decide salir a la calle. «Gracias» a sus temperaturas, es considerada como el polo del frío del norte, al haber registrado la más baja en un lugar habitado. Pocos entenderán el por qué continúa habitado, si su suelo permanece siempre congelado y los peces únicamente sobreviven 30 segundos en la superficie antes de congelarse.

Eso sí, solamente 472 personas son capaces de aguantar allí sus durísimos nueve meses de invierno. Casi todos ellos no cuentan con agua caliente en sus casas, sino bloques de hielo en la puerta de sus casa. También la leche se sirve de esta misma manera, congelada en bloques. Incluso en el único colegio del emplazamiento (al que cuando hace «demasiado» frío -menos de 50 grados- los niños no pueden acudir), se prescinde de los bolígrafos y sólo se escribe en lápiz, porque no puede solidificarse.

Puede sorprender, pero el lugar tiene incluso un hotel -inaugurado en el 2007 y con 10 habitaciones que cuentan con agua caliente-, aunque, como podéis imaginar, no recibe a un gran número de turistas. Uno de quienes si se atrevió a establecerse allí durante una temporada fue el geógrafo de la Universidad de Oxford, Nick Middleton. En su opinión, sus habitantes sobreviven porque «todo el mundo posee algunas cabezas de ganado, y se basan en este ganado para la alimentación y para el trueque…Además, hay un gran sentido de la comunidad».

Así que, para todos los que deseen ver cómo sus gafas se entelen sólo con pisar la calle, quieran ver a vacas con las ubres cubiertas por sujetadores para que no se les congele la leche y experimenten, al respirar el gélido aire, un dolor horroroso, Oimiakón les está esperando con los brazos abiertos.

Foto: blickpixel

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