Los norteamericanos tienen miedo de ir a determinados lugares

Los tiroteos que se están registrando frecuentemente en los últimos meses están provocando un rechazo masivo entre los norteamericanos.

Desgraciadamente, teniendo en cuenta lo que suele ocurrir en Estados Unidos, lo raro sería que los ciudadanos estadounidenses no tuvieran miedo por ir a ciertos lugares. Los tiroteos son demasiado frecuentes y dejan víctimas aleatorias que causan terribles dramas entre familias normales. Estos incidentes no se ven venir y, por otro lado, ocurren tan aleatoriamente que nadie se puede sentir seguro.

No es lo mismo que si hablásemos de décadas atrás, en la era de las mafias, cuando un cargo de algún grupo criminal podía ser eliminado mientras estaba comiendo un plato de pasta en un restaurante. Esa persona sabía a lo que se exponía y los riesgos que tenía su profesión. Pero con los tiroteos que se están registrando en estos casos, no hay nada que pueda dar seguridad. Eso ha generado un impacto muy negativo entre los ciudadanos, manifestando una gran proporción de ellos, el miedo que tienen a ir a determinados lugares. Eso, sumado al efecto de la pandemia y los confinamientos, ha hecho que cada vez haya más personas que prefieren pasar el tiempo en sus casas.

Los distintos grupos sociales que forman el grueso de la población norteamericana demuestran su volumen de preocupación en distintos niveles. Pero, en todos los casos, hay un miedo elevado a terminar siendo víctimas de uno de estos tiroteos. También se afirma prácticamente entre la mayoría de encuestados en varios estudios, que lo que se cree es que si no ellos, alguien que conocen o un miembro de su familia acabará envuelto en uno de esos tiroteos antes o después. La estadística no acompaña, en especial ahora que los tiroteos están aumentando y que esas matanzas incontrolables se están generando de formas más aleatorias.

Dicen que las altas temperaturas no ayudan a que se eviten estos incidentes y que hace que la presión que tienen algunas personas con problemas psicológicos llegue a su máximo nivel. Eso es lo que deriva en tragedias e incidentes dramáticos como los que se están registrando. Los principales lugares que los norteamericanos dicen que evitan por todos los medios son: eventos públicos, escuelas, cines y centros comerciales. Para las escuelas, se mantiene la asistencia a los niveles obligatorios y siempre se pide a los niños que sean cuidadosos y que tengan en mente planes de escape por si llegase a ocurrir algo.

Los cines no se benefician nada de este tipo de situación. Las salas llevan años sufriendo una caída del público provocada por la COVID-19 y por el auge de las plataformas de streaming. Que muchos tiroteos indiscriminados se hayan producido en salas de cine, no ayuda a que los ciudadanos estén tranquilos para ir a ver películas. También se encuentran en la lista los eventos públicos. Es decir, cualquier celebración o cita multitudinaria en la que haya una gran cantidad de personas. Por ejemplo, una maratón o una fiesta local e incluso un desfile. Son lugares que también resultan incontrolables y que, por su gran cantidad de personas, resultan atractivos para quienes tienen la intención de hacer daño a inocentes.

Por último, los centros comerciales se han transformado en uno de los sitios donde se están registrando más ataques en los últimos meses. Los atacantes encuentran espacios abiertos en los que tienen capacidad para disparar con facilidad y en los que, por otro lado, tienen múltiples vías de escape si llega un momento en el que quieren huir. Por desgracia, los centros comerciales también son uno de los sitios donde se concentran más familias, más niños y más personas que no están pensando precisamente en que van a encontrarse con un tipo de situación como esa.

El país se encuentra ante la situación de qué hacer con las armas y los permisos para su uso. Una parte de la nación apoya la prohibición de todas las armas para ponerse a la altura de la mayor parte de países del mundo. Estos americanos miran a Europa entre suspiros debido a que las armas están prohibidas y no suele ser frecuente que se produzcan este tipo de incidentes. Otra de las partes de la población, prefiere que el permiso de armas siga siendo una realidad y que Estados Unidos se mantenga fiel a sus tradiciones.

Quienes defienden la posesión de armamento aprovechan incidentes como el que ha ocurrido recientemente en Indiana, donde un tirador asesinó a tres personas y solo se detuvo porque otra persona que estaba armada les disparó y acabó con su vida. En estos casos se recuerda que fue gracias a esa otra persona armada a lo que terminó todo sin que muriese más gente. Pero es obvio que nada hubiera ocurrido si en primera instancia no hubiera una persona armada.

Por ahora el debate continúa a su máximo nivel, pero lo que está claro es que los tiroteos masivos están afectando a la sociedad norteamericana de forma drástica. Los centros comerciales cada vez registran menos afluencia, las ventas bajan y los cines se quedan sin espectadores. El miedo se apodera de los ciudadanos.

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