La seguridad en los cruceros un año después del Costa Concordia

Ahora se cumplen los simulacros de emergencia antes de zarpar, así como otras exigencias antes ignoradas. El organismo regulador trabaja para mejorar la normativa de seguridad exigida a las navieras, y los pasajeros se muestran más cautelosos que nunca.

Hoy hace un año que el crucero Costa Concordia, de la naviera Costa Cruceros, encalló frente la isla italiana de Giglio. Poco ha cambiado en aquel litoral desde entonces, ni fuera de él. Mientras los tribunales tratan de esclarecer lo sucedido aquella fatídica madrugada, el barco sigue tumbado en los alrededores de la isla. Las labores de reflotación van más lentas de lo previsto, y los habitantes de Giglio ya dan por hecho que el próximo verano se bañaran con el gigante aún en el horizonte.

Poco se puede hacer ya por el Costa Concordia, ni por las 32 vidas que se llevó por delante. Pero, ¿qué ha cambiado en la seguridad de los cruceros desde entonces? Cualquier tragedia aumenta los temores de empresarios y usuarios, y en consecuencia llegan las precauciones y las mejoras.

E aquí algunas observadas por la CNN tras entrevistarse con Carolyn Spencer Brown, jefa editorial de la publicación especializada en todo lo relativo a los cruceros y la seguridad de los mismo, Cruise Critic.

  • Nueva normativa: La Organización Marítima Internacional (OMI) está elaborando una nueva normativa para evitar que accidentes como el del Costa Concordia vuelvan a producirse jamás. Entre las reglas sobre la mesa se encuentra la prohibición de acceso al puente de mando para personas ajenas al mismo -el capitán del Costa Concordia, Francesco Schetino, estaba con una exbailarina moldava de 25 años en el momento del accidente-, o el aumento del número obligatorio de chalecos salvavidas a bordo.
  • El simulacro de accidente, antes de zarpar: Aunque muchas navieras realizaban este simulacro antes de salir de puerto, la normativa anterior establecía un margen de 24 horas tras zarpar para hacerlo. En consecuencia, algunos cruceros se saltaban este ‘trámite’, e incluso lo reducían a un vídeo de carácter opcional que los pasajeros podían visionar en el camarote. Ahora ningún crucero podrá abandonar su punto de partida sin realizar el simulacro.
  • Pasajeros más atentos y concienciados: Según explica Brown, ahora los pasajeros prestan más atención al simulacro de emergencia y a las instrucciones facilitadas por la tripulación de lo que lo hacían antes. «Tras el Concordia, he estado en 14 simulacros -de varios cruceros y navieras- y he observado que la gente se los toma mucho, mucho más en serio que antes. Escuchan. Y en un barco los pasajeros incluso hacían preguntas. ¡Nunca lo había visto antes!».
  • Y compañías más temerosas: Si hasta hace poco las compañías aprovechaban cualquier hueco en la normativa para transformarlo en su beneficio, ahora todas ellas están tan temerosas que siguen a rajatabla lo exigido. E incluso más. El miedo de salir en las portadas por una catástrofe es común, por lo que ahora (y durante unos años) viajar en un crucero es más seguro que nunca.
Foto: mil8.
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