Fumadores del mundo, Nueva York os espera

Un juez anula la prohibición de fumar en parques, playas y otros espacios públicos de la ciudad aprobada en febrero de este año por la Oficina Estatal de Parques. El motivo aludido es una cuestión de competencias, no de libertades.

Nueva York

No seré yo quien declare orgullo por mi adicción a una repugnante y humeante mezcla de papel, tabaco, alquitrán y vaya usted a saber qué sustancias más. Ese filtro amarillento las delata pese a que quiera ignorarlas. Pero debo reconocer que agradezco pasear al aire libre sin preocuparme por dónde puedo y dónde no encender mi cigarrillo. Los adictos somos así de crueles y egoístas.

Nueva York me lo ponía difícil tras la aprobación en febrero de este año de una normativa que prohibía fumar en parques públicos, piscinas, playas y lugares históricos de la ciudad. Esta directriz fue lanzada por la Oficina Estatal de Parques, pese a que la Asamblea Legislativa aún no había tomado ninguna decisión al respeto.

Pues bien. Solo unos meses más tarde la iniciativa ciudadana Clash ha conseguido acabar con esta prohibición. Este colectivo trabaja a favor de los derechos de los fumadores, y demandó esta ley anti-tabaco por considerarla inconstitucional. Según afirman, constituye una «intromisión en las libertades individuales». Y el juez les ha dado la razón.

Según leemos en el rotativo Expreso.info, el magistrado George Ceresia de la Corte Suprema Estatal ha explicado en su fallo que la citada oficina de parque «excedió en sus competencias al aprobar esa normativa en febrero pasado». Lo que de aquí se desprende no es una cuestión de libertades, sino de quién decide qué. De hecho, Ceresia ha añadido que la sentencia «no es una resolución sobre la conveniencia de fumar al aire libre, sino sobre la autoridad que debe promulgar estas leyes»

De este modo, queda por saber si alguna autoridad con mayores poderes que los de la Oficina Estatal de Parques se pronuncia al respecto de un modo irreversible. Lo que es seguro es que en Clash llevan luchando por su causa desde el año 2000, y es poco probable que se rindan.

Curioso que todo esto suceda el mismo año en el que se cumplen 10 desde que el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, prohibiera fumar en los bares y restaurantes de la ciudad.

En cualquier caso, estas leyes siempre despiertan polémica. Los no fumadores reivindican su derecho a un entorno libre de humos, mientras que los fumadores… Bien, los fumadores nos agarramos siempre a un clavo ardiendo (o un cigarro, en este caso) para defender nuestra libertad de adicción. Y para ello se nos ocurren mil argumentos razonables, así que más vale no ponernos a prueba.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Os parece justo que la humareda pasee libre por Central Park? ¿O preferís que las cosas sigan como estaban desde febrero? ¿Es una evolución o una involución? ¿Dónde está el límite para decidir sobre las libertades de los demás? Se nos ocurren un sinfín de preguntas y, como no, un viajecito a Nueva York es un buen modo de documentarse y responderlas.

Foto: vagueonthehow.

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