10 trucos para dormir en un avión

Os presentamos la que puede ser nuestra guía definitiva de recomendaciones para dormir viajando en avión.

dormir

Cuando viajamos en avión una de nuestras principales preocupaciones es saber si nos podremos dormir mientras estemos volando. Si el viaje es de una o dos horas no solemos tener necesidad de dormir en el vuelo, pero en los casos en los que la duración supera las 10 horas… en esos es imprescindible que durmamos. Y a veces nuestro subconsciente es tan malvado que cuando sabe que tenemos que dormir lo que hace es no dejárnoslo hacer. Por ello nunca está de más que tengamos guías, trucos o consejos que nos permitan solucionar este problema.

Los trucos que os traemos se dividen en dos categorías, los que aplicamos antes de subirnos en el avión y los que se tienen que poner en práctica mientras estamos en él. Si queremos tener el máximo nivel de efectividad lo mejor sería que no dejáramos en el tintero ninguno de los recursos. Así que mucho ánimo para lograr dormiros en el avión. Si lo conseguís seguro que lo disfrutáis de lo lindo.

1. La ropa es importante

Lo primero que os recomedaríamos sería que os pusierais el pijama para ir al avión. Pero lógicamente, el pijama no es el tipo de ropa con la que está bien visto volar. Podríamos ponérnosla y alguien se incomodaría, eso seguro. Por ello la mejor opción es buscar una alternativa que no resulte demasiado llamativa. Ante todo, recomendamos elegir ropa cómoda, que sea más ancha de la que usaríamos para salir de fiesta y que nos permita estar abrigados para no pasar frío. Ni se os ocurra ir sin calcetines por muchos motivos. Uno de ellos es que podríais coger frío (otro es que resulta desagradable que os quedéis con los pinreles al aire al lado de vuestros compañeros de asiento).

2. Estira los músculos

Antes del vuelo es recomendable que hagamos un poco de ejercicio. No tenéis que correr una maratón, pero sí hacer algunos ejercicios para que los músculos se estiren en condiciones. Dicen algunos expertos que lo mejor que podemos hacer es practicar yoga, pero no suele ser gusto de todas las personas. Así que con que estiréis un poco será suficiente. El objetivo es que cuando llevemos varias horas en el asiento del avión no tengamos que sufrir fuertes dolores en nuestras piernas, que normalmente son las que más salen perjudicadas en los vuelos.

3. Que parezca que estás en casa

Seguro que para dormir tienes tu propia rutina en casa. Es decir, acabas de cenar, ves la televisión un rato, juegas un poco con el móvil, después te lavas los dientes y te vas a la cama. Intenta que el proceso sea lo más parecido posible en el avión a como lo es en casa. Representa estas acciones de la misma forma en el límite de lo posible, o dicho de otra forma, sin que tengas que afectar a nadie de tu alrededor. Lávate los dientes, ve al baño y échate a dormir. Trabaja para que te sientas en el avión de la misma forma en la que te sientes en casa. Eso será imprescindible si quieres quedarte dormido a las primeras de cambio.

4. Cánsate un poco

Este parece un truco “de guerrilla”, pero funciona. Lo que os recomendamos hacer es dormir menos el día antes del viaje en avión. Si llegamos al avión un poco cansados estaremos más predispuestos a que podamos dormir con rapidez. Tampoco hace falta que os quedéis la noche en vela, porque no queremos que lleguéis al avión con unas ojeras que den miedo a las azafatas del vuelo. Pero si dormís un poquito menos, seguro que viajáis mucho mejor.

5. ¿En qué lado duermes?

Parece una tontería, pero cuando seleccionemos el asiento al hacer la reserva de avión deberíamos pensar en cuál es el lado en el que solemos dormir por las noches. ¿De verdad es algo tan importante y que influya tanto? La realidad es que sí. Si nos sentamos en un asiento que nos proporcione el mismo lado en el que dormimos en la cama estaremos enviando una señal subconsciente a nuestro cerebro para que sea posible dormir con más facilidad. Esto nos lleva a darnos cuenta de que a veces el dormir o no dormir en el avión acaba siendo más una cuestión de la mente que un proceso físico. Por eso hay que hacer todo lo que esté en nuestra mano para que sea fácil dormir.

6. Pon los pies a reposar

Ahora comenzamos con los consejos que tenéis que aplicar cuando ya estáis en el avión, después de despegar en el momento en el cual las azafatas ya nos van metiendo en el ambiente para dormir (bajando la intensidad de las luces y mejorando el entorno). Este primer consejo lo vinculamos con tener los pies reposando de manera cómoda. Nos podemos quitar los zapatos y quedarnos con los calcetines para más comodidad. Luego hay que poner los pies algún tipo de objeto de reposo. Algunos aviones tienen el suyo propio, pero en otros casos tendréis que ingeniároslas para tenerlo. Hay personas que lo que hacen es usar su bolsa de mano para apoyar los pies y tenerlos un poco en alto. Eso no viene nada mal.

7. Usa la almohada de cuello

Lo más lógico es que nos pongamos la almohada de cuello en su posición normal, con la parte que nos da aguante atrás, haciendo que la cabeza se encuentre más cómoda. Pero ¿y si probáis algo distinto? Algo que se ha probado con éxito es darle la vuelta a la almohada para que la parte principal quede debajo de la barbilla. ¿Por qué deberíamos hacerlo? La respuesta se encuentra en aquello que suele ocurrir cuando nos quedamos dormidos en un asiento: que la cabeza va a su aire hacia abajo. Por lo tanto, si la cabeza se cae hacia abajo, ¿no debería estar la almohada en esa posición? Tiene sentido. Así que ya sabéis, aunque os miren mal, os recomendamos poner la almohada al revés la próxima vez que os echéis a dormir.

8. El ruido blanco mola

¿Pero qué es eso de ruido blanco? Es otro de los grandes misterios del cerebro. Normalmente para dormir en condiciones lo que necesitamos es encontrarnos en un ambiente agradable y acogedor, sin ruidos que nos molesten. En un avión hay ruidos que pueden resultar todo lo contrario. Por ejemplo, el ruido del propio avión y del vuelo, variable dependiendo de la aerolínea y el trayecto. O también el ruido que producen algunos pasajeros, especialmente aquellos que roncan demasiado. Para combatir a estos ruidos tenemos que utilizar ruido blanco. Nos ponemos los auriculares y reproducimos dos tipos de archivo que se encuentran disponibles en Internet con gran facilidad. Uno de ellos es el ruido de las cascadas y la caída de agua, mientras que el otro que recomendamos es la estática de la televisión. Si escucháis estos sonidos no tendréis que preocuparos por dormir ni por los efectos externos.

9. Mucho ojo al carrito de la azafata

¡Es el maligno! El carrito que va pasando por los pasillos, ofreciendo bebidas y snacks, es absolutamente un peligro que debemos evitar por todos los medios. Sabemos que es tentador picar con un refresco, unos cacahuetes o algo parecido, pero no debemos dejarnos llevar por eso. Ese pequeño tipo de snacks o bebidas acabarán quitándonos el sueño, dando trabajo a nuestro cuerpo y evitando que nos podamos relajar. Lo idóneo es que sigamos la propuesta que nos haga el equipo del vuelo, que repartirá un tentempié antes de comenzar el horario de sueño, para que entréis en un estado más sencillo en el cual conciliar el sueño. Pero si ya habéis empezado a intentar dormir y os ponéis a picar cosas, así no habrá manera humana de que podáis dormir en condiciones.

10. Bloquea la luz

Mientras estamos en el avión nos rodea la tecnología. En cada respaldo de los asientos hay una pantalla que nos sirve, cuando nos aburrimos, para ver películas, documentales o jugar al solitario. Además, hay pantallas generales en las instancias del avión y seguro que tenemos a mano tanto el teléfono móvil como el tablet o incluso consolas de videojuegos. Todo eso son dispositivos que pueden emitir algún tipo de luz que nos moleste mientras estamos intentando dormir. Es posible que la luz no esté emitida por un dispositivo que nosotros tengamos conectado, sino por uno de las personas que tenemos a nuestro alrededor en los asientos de al lado. Por lo tanto, vamos a tener difícil la idea de no recibir esas luces directamente en nuestra cabeza por mucho que tengamos los ojos cerrados.


Distintos estudios se han ocupado de demostrar que estas señales de luz pueden ser muy nocivas para el intento de descanso. Pero la buena noticia es que hay una solución tan práctica como sencilla: utilizar una máscara para la cara. Así de fácil va a ser que podamos dormir sin el elemento molesto que suponen las luces de nuestro alrededor (hasta las pequeñas bombillas de los pasillos del avión nos podrían afectar).

Si aplicamos estas técnicas antes y durante el vuelo, deberíamos poder conciliar el sueño sin demasiados problemas. Como mencionábamos antes, os recomendamos ir probando estas ideas hasta que deis con la que os ayude a conciliar el sueño. Pero sobre todo os pedimos que os relajéis y que tengáis paciencia, porque quedarse dormidos cuando no podemos hacerlo es difícil. Y resultará todavía más difícil si creemos que no podemos quedarnos dormidos. El pensamiento nos puede llevar a un bucle que derive en un dolor de cabeza que será complicado evitar. Para dormir, nada mejor como relajar la mente y concentrarse en liberar tensiones. Así seguro que nos dormimos.

Vía: Work the World

Foto: dormir en avión vía Shutterstock

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