Xidi y Hongcun, legados de la China más rural y milenaria

Estos dos pueblos de la provincia de Anhui son Patrimonio de la Humanidad por sus construcciones centenarias, por sus peculiaridades y porque en su interior el tiempo no ha pasado, y uno puede disfrutar de la China más tradicional.

Pueblos en China

En un país que se moderniza a la velocidad de la luz, y que cuenta con una población que deja pequeña a cualquier otra región del mundo, los vestigios de tradición ya son difíciles de encontrar. Las bulliciosas urbes de Shanghai, Hong Kong o Pekín conservan legados de su rico pasado dinástico, pero no son suficiente reflejo de esa China milenaria que muchos vienen buscando al país. Aunque queda poco de ella, aún existe, pero hay que investigar un poco para encontrarla.

Xidi y Hongcun son dos ejemplos de ello. Se encuentran al sur de la provincia de Anhui, aunque la villa de Hangzhou (Zhejiang) suele ser el punto de partida para quienes quieren adentrarse en este y otros alicientes de la zona. Por su antigüedad, riqueza, belleza y vida tradicional se consideran parte de los 10 pueblos más encantadores de China. Y además, son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2000.

Ambos enclaves nos ofrecen alicientes similares, aunque cada uno a su manera. En ambas encontramos casitas blancas de tejados grisáceos, artesanos y población que sigue viviendo como siglo atrás, y edificios con cientos de años de antigüedad. En el caso de Hongcun, sus orígenes datan de la dinastía Hang (siglo XII). Fue construida por los Wang, una familia de dignatarios y mercaderes que vivía por aquel entonces su máximo esplendor. Y en el de Xidi, su origen se debe a la prosperidad de la familia Hu, que dejó huella del éxito de sus negocios en el siglo XV.

Hongcun es posiblemente el más atractivo de ambos destinos. Sobre todo porque, observado desde las alturas, el pueblo tiene forma de buey. Un símil totalmente intencionado, obra de un maestro del Fengshui. De este modo, la colina de Leigand y sus dos principales árboles simbolizan la cabeza y los cuernos del animal. El pueblo es el cuerpo, y los cuatro puentes sobre el arroyo principal simulan sus patas. Un sistema de canales recorre el interior de Hongcun, representando intestinos y conductos varios. Los lagos son su estómago.

Simbolismos aparte, el agua es un elemento indispensable en la distribución y el día a día de Hongcun. Sus habitantes la utilizan para lavarse, para cocinar, para limpiar e incluso como agua corriente. Siempre a su alcance, el contacto de la población con las corrientes y arroyos es parte indispensable de la personalidad del lugar.

En Xidi el agua también es importante. Recibe el curso de tres arroyos que cruzan la localidad, marcan su distribución y se unen bajo el puente de Huiyan, al sur del pueblo. Se dice que desde las alturas el conjunto se asemeja a varios navíos navegando por el mar. Durante el apogeo de la dinastía Qing llegó a tener 600 residencias, aunque declinó tras la desintegración del sistema feudal. A día de hoy siguen en pie varias edificaciones de su época de esplendor. La ‘sala del respeto’, la ‘sala de la reminiscencia’ y el ‘arco del triunfo del Gobernador’ son los principales ejemplos.

Con semejante patrimonio y atractivo, la visita a estas dos aldeas es indispensable en una ruta completa por China. Os recordamos, además, que muy cerca de estos enclaves se encuentran las fascinantes montañas de Huangshan. Una de las mayores maravillas naturales del país.

Foto: Mulligan Stu.

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