Túnez, un contraste de civilizaciones

Desierto de Túnez¿Quién no ha deseado alguna vez conocer Túnez? Basta con hojear cualquier periódico para darse cuenta del gran número de viajes que las agencias ofertan durante todo el año a esta ciudad (capital del país que lleva su mismo nombre) del Magreb africano, bañada por las cristalinas aguas del Mar Mediterráneo, rodeada por impetuosas montañas de color ocre, y asentada en el corazón del cálido desierto. Una combinación de ecosistemas que, acompañados por el clima (entre octubre y mayo las temperaturas medias oscilan entre los 12º y los 30º), hacen de Túnez un paraíso para el turismo. De hecho, fue declarada en 1981 Patrimonio Universal de la Humanidad.

Su pasado milenario ha dejado un rico legado cultural en Túnez, y al caminar entre sus estrechas calles se nota el contraste de civilizaciones. Las huellas de sus primeros pobladores (bereberes, colonos, fenicios, romanos, bizantinos, visigodos y mercaderes, entre otros) fueron aprovechadas por los árabes, que se establecieron definitivamente en Túnez. Esta mezcla de civilizaciones, costumbres y creencias está impregnada en el ambiente a lo largo y ancho de la ciudad. Los mercados, los hoteles, los bares, las tiendas… todo nos invita a sumergirnos en este oasis de olores y sabores.

Si ya tienes claro que tu próximo destino turístico es Túnez te recomendamos que reserves un viaje organizado, pero si eres de esos que se cuelga la mochila a las espaldas y se lanza a recorrer mundo… no te preocupes, lo tenemos todo pensado. Sigue leyendo y descubrirás los lugares que no puedes dejar de visitar.

En la zona vieja de la ciudad se encuentra el Museo del Bardo, antiguo palacio del mismo nombre, donde puedes dejarte llevar por la cultura romana disfrutando de una de las colecciones de mosaicos más importantes del mundo. También está la Medina de Túnez, que representa el núcleo histórico y cultural de la ciudad, y pasear por ella supone retroceder miles de años atrás y dejarse llevar. En ella puedes visitar el Mercado de los Perfumes y las Especias, donde el olor a jazmín sobresale por encima del resto de los aceites perfumados y demás condimentos, la Mezquita de Youssef Dey, el Mercado Soug el-Berka, el Mausoleo el-Bey, el Centro de Artes Populares y Tradicionales; y el Museo Dar Ben Abadía. Además, es recomendable que te acerques a la Mezquita Zitouna, sustentada sobre 200 columnas de las ruinas romanas de Cartago. ¡Merece la pena!

En la zona nueva llama la atención la forma, el estilo y el material de los edificios que dan forma a este otro lado de Túnez. Destacan, sobre todo, los afrancesados. Y, en cuestión de obras arquitectónicas, cabe reseñar la catedral de San Vicente de Paúl por combinar a la perfección el arte gótico y el bizantino.Puesto de especias en la Medina de Hammamet
Pero, sobre todo, ningún turista puede volver de Túnez sin haber contemplado un oasis, una joya de la naturaleza que no deja indiferente a nadie. La inmensidad de la fina y dorada arena del desierto contrasta con la calma que proporciona el agua de un oasis. Las mejores opciones son los oasis de Chott el Jerid, Tozeur y Nefta, al noroeste del país y los de Blidet, Douz y Sabria, al sureste.

No obstante, los municipios cercanos a Túnez también tienen mucha belleza que ofrecer, así que lo ideal es completar la estancia en la ciudad con diferentes excursiones por los alrededores:
● La excursión al Norte es la más apropiada para todos los aficionados a la arquitectura. Aquí se hace una ruta rodeando la costa, conociendo los lugares islámicos con más encanto y visitando las ruinas púnico-romanas, entre las que tienen un especial interés las de Cartago. Además, en esta zona están las estaciones de agua termal más conocidas del país. Un recorrido completo incluiría, entre otros puntos de paso, El Havaria, Kelibia, Nabeul, Hammamet, Dugga, El Kef, Utica y Cartago.

● La excursión al Sur te introduce de lleno en la zona bereber, que está franqueada por la llanura sur y el desierto. Sin embargo, a pesar de no haber casi costa cuenta con una de las playas más visitadas, la isla de Djerba. Si decides elegir este itinerario, son parada obligatoria Gabes, Mareth, Medina, Kebili, Tozeur, Nefta y Chebika, entre otras.

● La excursión al Centro tiene el arte islámico como esencia ya que se recorren ciudades con reminiscencia musulmana como Kairuan y Mahdia. Aunque la ruta también incluye la visita a Susa, Monastir, El Djem, Sfax, Maktar y Regada.

Y si después de estos recorridos culturales todavía tienes ganas de ocio, Túnez ofrece la posibilidad de realizar una gran variedad de actividades, para todos los gustos y edades. Sin duda, la más peculiar es la observación de pájaros (preferiblemente se realiza en primavera u otoño), aunque la oferta incluye parapente, hidroplano, ala-delta, golf, buceo, navegación, pesca
Por no hablar de la gastronomía tunecina, un placer para el paladar. Desde besugo hasta cuscús, pasando por carnes como el mechui (cordero), la kucha, la kamunia o la tajina; ensaladas como la mechuia (con pimientos asados y tomate) y especialidades como el brik (hojaldre con huevos fritos). Todo condimentado con especias (anís, comino, canela, azafrán…) y regado con un chorrito de aceite de oliva. Para beber puedes elegir entre los vinos de mesa y los espumosos, las cervezas y los licores caseros como el Boukha y el Thibarine. Aunque la bebida estrella es el café turco y el . ¿A qué esperas para probar estos manjares?

– Hoteles en Túnez
– Información sobre la historia de Túnez

– Turismo oficial de Túnez

(Fotos, autor: Aluzine)

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