Tres lagos, tres colores

El volcán Kelimutu, en Indonesia, ha sido el origen de tres lagos que, pese a ser vecinos, presentan características muy distintas. Tanto es así que son de tres colores diferentes: turquesa, marrón y negro. Todo un espectáculo visual.

Cogemos la maleta, o la mochila, y nos preparamos para cruzar medio globo. Nos plantamos en Indonesia, y nos desplazamos hasta una de sus recónditas y exóticas islas. Concretamente, hasta la de Flores, situada en el arco insular de las islas menores de la Sonda. Junto a su vecina Komodo, la única del mundo donde se puede contemplar al dragón de komodo en su hábitat natural.

En este enclave de exuberante naturaleza encontramos uno de los paisajes más fascinantes del planeta. Su origen es de naturaleza volcánica, gracias a que la isla se encuentra en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico. Y su aspecto no solo no pasa desapercibido para los turistas, sino que representa el mayor atractivo de la zona.

Se trata de tres lagos situados en el volcán Kelimutu, cerca del poblado de Ende. Dos de ellos están separados por una pared de roca que en algunos puntos apenas suma el metro de ancho. Sin embargo, y pese a su proximidad, estos lagos presentan tres colores distintos y todo ellos muy poco ‘naturales’.

El Lago de los Ancianos (‘Tiwu Ata Mbupu’) es el más apartado de todos, y se encuentra a unos 200 metros de los otros dos. Su color es oscuro, tanto que incluso parece negro. El Lago de los Hombres y las Mujeres Jóvenes (‘Tiwu Nua Muri Koo Fai’), por su parte, es de color turquesa. Un turquesa vivo, brillante, que contrasta con el color de su vecino, el Lago Encantado (‘Tiwu Ata Polo’). Con 446.000 metros cúbicos de agua, es el más pequeño de todos y tiene una tonalidad que recuerda al café.

El origen exacto de estas tonalidades se desconoce, aunque se intuyen los motivos de su formación. Una combinación del alto contenido mineral de la zona, los gases que emanan del subsuelo y las erupciones que de vez en cuando sufre el Kelimutu. La más intensa que ha vivido en las últimas décadas tuvo lugar en 1968. Un cóctel explosivo que, pese a lo destructivas que pueden ser sus consecuencias, también regala paisajes tan fascinantes como este.

El volcán Kelimutu y sus lagos no solo pueden visitarse, sino que existe un mirador cercano para contemplarlos desde las alturas y disfrutar de su festival de contrastes. En consecuencia, son una visita de lo más recomendable en un viaje a Indonesia. Sobre todo para amantes de la naturaleza, de los misterios y de los paisajes ‘imposibles’.

Foto: NeilsPhotography.

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