El Taj Mahal, un monumento al amor II

Vista en blanco y negro del Taj Mahal

Una gran piscina alargada nos invita a elevar nuestras miradas hacia la gran edificación de mármol blanca que se refleja en las calmas aguas que lo presiden. Su imponente cúpula corona el simétrico diseño impuesto sobre una base cuadrangular, y decorada con cuatro grande minaretes, dispuestos uno en cada esquina del lugar.

El Mausoleo se dispone sobre un cuadrado de 55 metros de largo, con sus esquinas ochavadas y recubierto de fino mármol blanco en toda su totalidad, teniendo la curiosa cualidad de poder cambiar de color según la posición solar, generando un gran espectáculo de colores que envuelven el sitio. Su gran cúpula en forma de cebolla de 35 metros se encuentra adornada por una corona que representa motivos florales, culminando con una antena coronada por la media luna que representa al Islam.

En su interior se encuentran los cuerpos de los amantes, descansando bajo una profunda paz eternamente abrazados por una serie de muros que contienen inscripciones y motivos florales realizados con piedras preciosas y semipreciosas, generando una atmósfera de misticismo y belleza que confluyen formando esta gran construcción.

A pesar de mostrar muchísimos lujos dentro de la construcción, en épocas de antaño el Taj Mahal se encontraba repleto de alfombras, riquezas, mantos de perlas y candelabros de oro, elementos que fueron saqueados a lo largo del tiempo, dándolos por perdidos eternamente.

Reflejo del Taj Mahal en el espejo de agua

Por último cabe destacar un detalle sumamente importante en la composición del conjunto. Esto se basa en un principio básico del diseño tradicional de los jardines suelen consolidarse alrededor del elemento más importante, en este caso, sería el Mausoleo. Pero éste se encuentra sobre uno de los extremos de las grandes extensiones del jardín. Esto se fomenta con la existencia de un segundo Taj Mahal, pero compuesto por mármol negro. El mismo había sido construido por el Emperador para sí mismo, proyectando ambas edificaciones en el centro de un inmenso jardín y formando el más maravilloso conjunto de edificaciones del Mundo.

Obviamente la construcción de este nuevo edificio llevaría al quiebre del gobierno, de modo que Auranzeg, un hijo del Emperador decidió encerrarlo y autoproclamarse nuevo Emperador al ver terrible ceguera y delirio de su padre, evitando el colapso y la decadencia del gobierno.

A pesar de todo esto, si el segundo Taj Mahal se hubiera concluido, el gran conjunto hubiera sido el monumento más increíble de la historia, enlazando misticismo, leyenda y amor envuelta en una arquitectura excepcional.

Imágenes| willi hybrid, Bruno Girin

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