Strokkur, un géiser impresionante en Islandia

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Strokkur es un géiser que se encuentra en la región geotérmica del río Hvítá, en la segunda isla más grande de Europa: Islandia. Esta isla tiene una actividad volcánica muy importante, con erupciones frecuentes, y por esta razón los géiser son una de las grandes atracciones turísticas, siendo uno de los más famosos del que hablaremos hoy. Strokkur se encuentra a pocos metros del famosos Geysir, y a diferencia de este, que suele estar dormido varios años, el géiser ofrece espectáculos maravillosos con una frecuencia de 5 o 10 minutos, alcanzando veinte metros de altura el agua que expulsa. Esta columna de agua caliente, los vapores y el paisaje de alrededor hacen de este sitio un lugar magnífico y natural.

Strokkur, además, suele hacer hasta cinco explosiones sucesivas y rápidas. Antes de las mismas, la piscina natural está llena y vibra suavemente hacia arriba y hacia abajo. La erupción comienza cuando un pulso de vapor que se levanta desde abajo empuja el agua de la piscina hacia arriba formando una gran cúpula de agua, a través del cual se llevan a cabo las ráfagas de vapor y se expulsa la mayor parte del agua hacia el cielo. Después de las erupciones la piscina está vacía, pero se llena rápidamente por el flujo de retorno y las aguas de debajo. Después de pequeñas erupciones irregulares, que también se observan con frecuencia, la piscina puede permanecer casi llena y la actividad vuelve a ocurrir rápidamente.

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Este sitio, donde podemos encontrar tanto Strokkur como Geysir, es conocido como el Círculo Dorado. Allí podremos encontrar servicios básicos, como un pequeño hotel, cafetería, baños, tienda de souvenirs y poco más. Esto lo encontramos al sur de Reykjavik, y más allá de Strokkur, no podemos perdernos el enclave de Thingvellir -con un Parque Nacional, donde tuvieron lugar hace más de mil años las primeras reuniones del Althing, el Parlamento más antiguo del mundo. Allí también podremos encontrar un paisaje de campos de lava encallados entre dos acantilados paralelos, valles verdes y el lago Thingvallavatn, el más grande del país-, las caídas de Gulfoss -a seis kilómetros al este de Geysir, son un magnífico espectáculo coronado por un arco iris, que se puede ver de cerca gracias a un sendero que pasa por debajo de las cataratas-, el valle de Thorsmörkest, los glaciares -el Vatnajökull tiene 8.400 kilómetros cuadrados y cerca de un kilómetro de espesor-, el volcán Helka -la última vez que entró en erupción fue en 1991, y se puede acceder a él desde el monte Helka-, la reserva de Jökulsárgljúfur -creada en 1973, tiene las gargantas más largas de la isla y la caída de agua más poderosa de Europa-, los fiordos, y por supuesto, los géiser.

Allí podremos realizar diferentes actividades: observación de aves -hay más de 200 especies-, actividades acuáticas, paseos a pie, equitación y esquí, y admirar renos, zorros árticos, ballenas jorobadas y azules, delfines, marsopas, rorcuales, cachalotes y focas grises. Y si queremos algo de ciudad, podemos visitar Reykiavik, dinámica y colorida.

Fuente: Photo volcanica, El Pachinko, Easy Viajar

Foto: Stig Nygaard, moohaha

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