El encanto de San Miguel de Allende, en Mexico

Casas coloniales, una peculiar iglesia y un casco histórico considerado Patrimonio de la Humanidad. San Miguel de Allende no es la localidad más grande de México, pero tiene un mundo de posibilidades para ofrecernos.

San Miguel de Allende

Para llegar se necesita paciencia y un buen rato de autobús, pero la recompensa vale la pena. San Miguel de Allende es una de las localidades más bellas de México. Así lo acredita la Unesco, que declaró su casco histórico Patrimonio de la Humanidad en 2008. Enclave crucial en la Guerra de Independencia del país, su pasado colonial aún está presente a cada paso. Calles estrechas y empedradas, casitas bajas coloridas, y esencia mexicana en estado puro.

San Miguel de Allende es una localidad de unos 70.000 habitantes situada en el estado de Guanajuto. Se encuentra unos 270 km al noreste de Ciudad de México, y no dispone de aeropuertos cercanos. Dicho de otro modo, el transporte terrestre es la única opción. Sin embargo, una vez allí podemos (y debemos) prescindir de él. Esta ciudad se recorre y disfruta a pie, o como mucho tomando un tranvía si nos vence el cansancio.

En nuestro paseo nos espera arquitectura y arte a cada paso, así como una gran oferta gastronómica y cultural. Este enclave tiene fama de cosmopolita, y el movimiento artístico se respira a cada paso. Pero a nivel de reliquias, alcanza su máximo apogeo en la parroquia de San Miguel Arcángel. No nos tiembla la voz al describirla como una de las más peculiares del mundo.

Es una iglesia de enormes dimensiones construida con cantera rosa, y en sus orígenes su fachada era de origen barroco. No obstante, a finales del siglo XIX se le sobrepuso otra fachada neoclásica de aspecto peculiar. Una suma de arcos, columnas y puntas que dibujan en conjunto una estructura semejante a una pirámide (por describirla de algún modo), y que gana aún más encanto con la iluminación nocturna.

Como decíamos, el papel de San Miguel de Allende en la historia mexicana es clave. Tanto que se refleja en su propio nombre. El monje franciscano Fray Juan de San Miguel la denominó ‘San Miguel El Grande’ tras su llegada en el siglo XVI. Pero resulta que en este lugar nació Ignacio Allende, un líder clave en la guerra contra la denominación española. Los ciudadanos de la villa le cambiaron el nombre para homenajear a este personaje tan destacado de la historia de México.

Si bien la ciudad es un atractivo en sí mismo, vale la pena hacer la excursión de 8 km que nos separa del Santuario de Atotonilco. Solo llegar nos recibe su fachada blanca, de planta baja, pero el mayor aliciente se encuentra en su interior. Este lugar es conocido como la Capilla Sixtina de México, y así lo corroboran la infinidad de pinturas murales que la decoran, y que reproducen pasajes y personajes religiosos en un espectáculo caótico y encantador.

A estas alturas estamos seguros de que la propuesta os ha convencido. Es por eso que os remitimos a las webs de turismo de San Miguel de Allende y de México para más información.

Foto: cezzie901.

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