Saint-Ursanne, una sorpresa medieval en Suiza

En el lugar más pequeño se esconden las mayores sorpresas. Buen ejemplo es este pueblo medieval, a orillas el río Doubs, que ha sobrevivido intacto y encantador al paso de los siglos.

Ni es el primero, ni es el único, ni es el último. A nadie se le escapa que Suiza es un país plagado de pueblecitos encantadores, que se alzan bordeando ríos y en el interior de valles, rodeados de una explosión de naturaleza y con siglos de historia a sus espaldas. Pero ello no es motivo para dejar de recopilarlos, de presentarlos y de acercarlos al viajero curioso. Porque una ruta por el centro de Europa es siempre una caja de sorpresas, y las que mejor lucen son las que se presentan en un envase pequeño.

Es el caso de Saint-Ursanne. Apenas unas casas afiladas a orillas del río Doubs, que da sus últimas revolcadas antes de adentrarse en Francia. Con unos 650 habitantes, este pueblo forma parte del Cantón de Jura, y se encuentra al noroeste del país. Prácticamente bordea con la Alsacia, y se encuentra muy cerca de Basilea y Berna (Suiza), de Mulhouse (Francia) e incluso de Friburgo (Alemania). ¿Alguien dijo ruta romántica?

En Saint-Ursanne nos esperan casas con varios siglos de historia. De tonos ocres y blancos, de pequeñas ventanas y tejados puntiagudos. De cuento clásico, de leyenda. También un puente de aspecto medieval, y varios torreones que se pueden cruzar gracias a su arco inferior. Iglesias, un claustro, un monasterio y los restos de un castillo presidiendo la escena desde la colina. Y todo ello rodeado de cuantiosas zonas verdes y espacios boscosos. Como no, nos encontramos en plena naturaleza.

Este enclave encantador es una visita imperdible durante cualquier época del año. Sin embargo, cada año en verano viste sus mejores galas para su fiesta medieval. El escenario es inmejorable, ideal para engalanarse con trajes de doncella, de artesano o de bufón, y lanzarse a conquistar las calles. Podemos participar en la celebración de forma activa o como meros espectadores, pero en cualquier caso vale mucho la pena.

Por si aún no estáis convencidos de acercaros hasta Saint-Ursanne, e aquí un detalle curioso. Hace algunos años el ilustrador John Howe, famoso por su trabajo en El Señor de los Anillos, llenó esta localidad de personajes fantásticos. Dragones, tentáculos y otras curiosas esculturas aparecieron como de la nada y aprovecharon la belleza del lugar para recrear un espacio legendario. Ahora la leyenda la pone el visitante con la imaginación. Pero pronto comprobará que no necesita mucho esfuerzo para lograrlo.

Foto: vasile23.

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