Saint Martin, la pequeña isla del Caribe con sabor europeo

La isla de Saint Martin (lado francés) o Sint Maarten (lado holandés) es una pequeña isla caribeña que tiene dos nacionalidades diferentes, Francia y Holanda. La isla combina el turismo de playa, de montaña y de ciudad. El clima es caluroso durante todo el año. La isla tiene el famoso aeropuerto internacional Princesa Juliana , uno de los atractivos turísticos singulares de la isla.

Saint Martin (lado francés) o Sint Maarten (lado holandés), es como se conoce a la isla del Caribe que se la considera como la isla más pequeña que pertenece a dos naciones diferentes: Antillas francesas y Antillas Holandesas. Con la peculiaridad de que el lado francés, al norte,  es más grande que el holandés, pero la parte de holanda, al sur de la isla, reúne más cantidad de población. La isla pertenece al conjunto de las islas de Barlovento y tiene situadas al norte la isla de Anguila y al sur la isla de San Eustaquio.

La isla de Saint Martin, una isla europea con sabor caribeño

Así pues, es una isla con las ventajas europeas (tiendas europeas, moneda europea, idioma europeo), pero que tiene, a la vez, todas las ventajas de un isla del Caribe: origen volcánico que da lugar a las selvas tropicales y por lo tanto ideal para practicar senderismo, playas de arena blanca y agua super transparente, que permite hacer muchas actividades acuáticas, las más interesantes son el submarinismo, buceo o snorkeling. Y por supuesto, el clima, que suele rondar los 27 grados durante todo el año.

Nada más llegar a la isla en avión el espectáculo está servido, para los turistas que llegan y para los que están en la playa tomando el sol esperando la llegada de los aviones. Esta es la famosa isla donde parece que al aterrizar el avión (sobretodo los Boeing 757  o los Airbus A 340) va a pasar justo por encima del turista estirado tomando el sol, mas que una sensación es una realidad, porque los aviones al aterrizar pasan tan cerca del suelo donde los turistas se bañan, que hay carteles avisando del peligro de ser arrastrado o de que al coche se le rompan incluso los cristales. Incluso avisan por altavoces las llegadas de los aviones, se trata del famoso aeropuerto internacional Princesa Juliana, uno de los atractivos turísticos singulares de la isla.

Por otro lado, el turista debe visitar las dos capitales de la isla: Philipsburg, del lado holandés y Marigot, capital del lado francés. Cada una de ellas aporta historia, cultura, playas, puestecitos de artesanías y ropa, muchas tiendas que además, son libres de impuestos y por lo tanto los precios son bajos y por supuesto, no le falta la costumbre del regateo, hasta lo más barato, debes regatear, porque seguro que consigues un mejor precio. Como turista debemos visitar no solo las playas y rincones naturales más bonitos, que hay muchos, también la cultura y la historia de los colonizadores como sus edificios, iglesias, monumentos, etc.

La isla combina playas y montaña

Al ser una isla volcánica, no le falta los senderos y el volcán “Pic Paradis” con una altura de 411 metros sobre el nivel del mar. Por supuesto, las playas son las que toman un aire más caribeño a la isla, con el agua transparente y con el sabor del caribe en sus mismas orillas, con sus puestos de comida, butacas para estirarse, sombrillas y un “trago tropical” en la mano para refrescarse del calor. Otro de los lugares de la isla donde los buceadores hacen su agosto, es en la  bahía de “Mayo Bay”, al sur de la isla, donde los turistas se bañan, bucean y disfrutan de las playas. Para moverse por la isla, ver todas las playas (37) y no perderse ni un detalle, lo ideal es alquilar un coche y recorrer la isla.

Foto1 |  Rennett Stowe en Flickr
Foto2 |  Skazama en Flickr

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