El paraíso japonés hecho de bambú

Bosque de bambú japonés

Un solo camino. Asfaltado de granito gris, flanqueado por dos hileras de ramas del color del trigo. El camino atraviesa un bosque, un maravilloso bosque de bambú. Las árboles crecen y crecen sin medida, sus troncos ahuecados se estiran hasta rozar el cielo. Entre medias, algunas ramas más valientes se inclinan y se abrazan entrelazadas con las de su árbol de enfrente. Lo hacen a metros de distancia del suelo, de forma que solo inclinando la cabeza hacia arriba se puede apreciar. La luz solar cae y se rompe en miles de rayos que se cuelan fugaces entre los escasos huecos del bosque para iluminarlo. El camino, estrecho, se adentra en línea recta en el bosque. En tramos diversos nace una zona escalada y serpentea. Pero no es un camino cansino. Es un paseo ameno por la naturaleza, es un encuentro con el bosque.

Este lugar existe. Está en Japón, es una ciudada llamada Kamakura. El verdadero nombre del bosque y su indescriptible camino es Sagano Arashiyama. Está bastante próximo de Kyoto. El bosque se puede visitar a la luz del día, cuando las hojas adquieren su color verde explosivo y el contraste de sombras hacen del lugar algo místico, o bien, puede ser una buena escapada romántica si se desea atravesar por la noche. Todo un paraíso que se encuentra completamente iluminado para los más aventureros con faltas de sueño nocturno.

El bosque te seduce con su encanto visual, esos larguiruchos bambúes hacia la inmensidad, esas ramas tiernamente cruzadas, esas hojas rematando el tejado boscoso, ese camino de cuento construido entre los árboles… pero podrás disfrutar de otras sensaciones igual de acogedoras. Una melodía hermosa y natural reina en el ambiente, el siseo del viento que sopla con delicadeza y golpea al bambú, acaricia las hojas y te refresca el rostro. Un paraíso de colores, de sonidos, de sensaciones. Se dice que la época ideal para visitar el bosque es durante el otoño, momento del año en el que los bambúes adquieren un color ocre espectacular. Y cuando hayas acabado de deleitarte con el bosque, cerca se encuentran los conocidos templos Zen (como por ejemplo el templo Tenryuji) que podrás visitar para revitalizarte espiritualmente y acabar sintiéndote partícipe de un auténtico paraíso. Un paraíso japonés.

Fuente: lindosviajes

Foto: Mytho 88

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