Romería a caballo, México

Los primeros y trémulos rayos de sol de la mañana tiñen de oro intenso las arenosas y rojizas tierras, los gallos azuzan al sol para que haga su aparición y miles de jinetes cabalgan a través de todo el estado de Guanajuato para venerar a Cristo Rey.

Cristo Rey, o una representación de aproximadamente 20 metros de altura se yergue en el punto más alto del cerro del Cubilete, en el estado de Guanajuato. Tortuosos caminos de empedrado separan a los cientos de ávidos, y en ocasiones ebrios, jinetes de su destino.

La peregrinación se celebra desde hace algo más de 50 años, no tiene ni rutas ni organizaciones oficiales y comenzó con tan sólo unos pocos jinetes en conmemoración a la cabalgata que ese mismo día, hace 2000 años, hicieron los tres Reyes Magos. Cada año, se unen nuevos vaqueros en esta travesía de fe, desde su inicio no ha parado de crecer llegando a albergar miles de jinetes.
Los oficios parecen calculados como otra prueba de resistencia para los vaqueros, bajo la atenta mirada de la figura de Cristo Rey desmontan de sus caballos y guardan turno para acceder a una minúscula capilla donde hincar sus entumecidas rodillas en honor a la imagen del niño Dios.

«Hemos soportado la prueba juntos. Eso nos ha hecho olvidar nuestras diferencias, así que rezamos por la paz de nosotros mismos, por la paz de México, por la paz del mundo entero. Quienquiera que seas, musulmán, judío o católico, rezamos por ti en este lugar y este momento»- dice Marco Antonio González Guerrero, que ha peregrinado tres veces en la cabalgata.

En el México central, donde el tiempo fluye y la historia se cuenta en botellas vacías de tequila, el viajero podrá ver este majestuoso y místico espectáculo y lo más importante, podrá formar parte de él.
Independientemente de las creencias religiosas o de la fe del turista, formar parte de una odisea de estas características es algo que merece la pena vivirse si se tiene la oportunidad y las nociones básicas de equitación.

Al galope y rodeado de sombreros blancos, botas de piel de serpiente y algún asno en la retaguardia, nace un sentimiento de hermandad humana capaz de hacer temblar la tierra de méxico bajo los cascos de cientos de caballos.

Vía | National Geographic

Foto | Flickr

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