Los secretos del municipio de Trujillo, en Extremadura

La localidad que vio nacer a Francisco Pizarro y que, por tanto, dio nombre a la famosa ciudad peruana. Se encuentra en la provincia de Cáceres y acumula un rico legado arquitectónico. Vestigios árabes, palacios nobles y un gran número de iglesias.

Trujillo en Extremadura

Muchas veces hemos hablado del municipio de Trujillo en Perú. Tercero en población del país, es famoso por su casco histórico colonial, pero sobre todo por sus ruinas arqueológicas, por su rico litoral y por ese clima primaveral que mantiene durante todo el año. Pues bien. En España también hay un Trujillo. Y si el de Perú cuenta con unos 750.000 habitantes, este no suma ni los 10.000. Sin embargo, el uno no existiría si muchos años antes no hubiera existido el otro. O al menos no lo haría del modo como lo hace.

Y es que el Trujillo ibérico, situado en la provincia de Cáceres (Extremadura), fue la tierra natal de Francisco Pizarro. El español que conquistó Perú. No obstante, y aunque es en su honor, esta denominación para la ciudad peruana no fue adoptada por él sino por su compañero de conquistas Diego de Almagro, al que se atribuye el descubrimiento de Chile.

Aún hoy el Trujillo extremeño conserva en su Plaza Mayor, núcleo neurálgico de la localidad, una estátua ecuestre dedicada a la figura de Pizarro. A su alrededor se extiende un perímetro rectangular de edificios, de estilo renacentista y con abundancia de soportales, que no superan las tres plantas y que intensifican el carácter rural y acogedor de la localidad. La oferta hostelera y turística más interesante de Trujillo se encuentra en este lugar.

Aunque hoy luce como un lugar pequeño, Trujillo conserva una gran riqueza monumental en su casco histórico gracias a un intenso pasado. Un pasado que se remonta a tiempos prehistóricos y prerromanos, de los que se conservan vestigios, y que pasa por una amplia y duradera vinculación a los reinos musulmanes (aunque en dos etapas distintas) y por el establecimiento de parte de la aristocracia española durante el medievo. De hecho, y como hemos podido comprobar, fue el lugar de residencia de varios de los primeros conquistadores de las Américas.

Hoy impacta de Trujillo su abundancia de iglesias y palacios. En cuanto a los monumentos católicos, destacan la Iglesia de Santa María la Mayor, de románico tardío y declarada Monumento Nacional, y la de San Martín, que preside la Plaza Mayor y que cuenta con elementos típicos del gótico y el renacimiento. En el caso de las viviendas nobles, la más destacada es el Palacio de la Conquista, también renacentista y antaño residencia de parte de la familia de Pizarro.

No obstante, uno de sus elementos más característicos es de origen árabe, aunque ha sido también utilizado a lo largo de su historia. Se trata del Castillo, una fortaleza construida entre los siglos IX y XII que se sitúa en la parte más alta de la localidad. También conservan su aspecto medieval y misterioso los restos de la muralla, con 17 torres y cuatro de sus siete puertas aún en pie.

Encontraréis Trujillo a media hora en coche de Cáceres en dirección este, siguiendo la A-58. Uno de los mejores momentos para visitar el municipio es en Semana Santa, y más concretamente para el Domingo de Resurrección. Se celebra entonces la fiesta del Chíviri, que llena Trujillo de trajes típicos, bailes, música y un ambiente inmejorable.

Foto: Juan Antonio Flores Segal.

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