La Patagonia, la naturaleza originaria

La Patagonia es un mundo de contrastes en los que la naturaleza en estado puro se mezcla con sofisticados y turísticos centros de ocio que, a día de hoy, acogen a visitantes de todo el mundo

Aquella mañana del 4 de Abril de 1504, pocos podrían predecir, desde uno de los veleros de la expedición portuguesa capitaneada por Américo Vespucio, era por primera vez contemplada por ojos occidentales, y que su nombre: Patagonia, representaría durante siglos la última frontera para abordar el fin del mundo conocido: la Antártida.

Glaciar Perito Moreno, en la Patagonia argentina

Pero la Patagonia era y es, mucho más que eso. Es también un mundo de contrastes en los que la naturaleza en estado puro se mezcla con sofisticados y turísticos centros de ocio que, a día de hoy, acogen a visitantes de todo el mundo y por ello los vuelos a Patagonia son tan solicitados.

Una inmensa columna vertebral que entre Argentina y Chile se extiende por miles de kilómetros desde los Andes hasta la Tierra de Fuego y el continente helado. Esta este tierra inmensa, cuya historia y colonización ha estado plagada de violencia entre los grupos tribales y los diferentes estados cuyos límites fronterizos han disputado históricamente un territorio plagado de abundantes recursos naturales.

Así, sus divisiones, Andina, Central, o Tierra de Fuego, son solo meras nomenclaturas que por sí solas no reflejan la diversidad incomparable de tierras, ambientes y sensaciones.

La Pampa, asociada inevitablemente a la imagen de inmensas llanuras y al gaucho, señor a caballo de tierras y ganados bajo un inmenso cielo estrellado, es solo el principio de es te crisol de tierras y paisajes, pero, a continuación, las montañas de Neuquén, plagadas de bosques, lagos, y verdes y profundos valles, suponen el primer contraste radical de esta tierra inmensa.

Por el contrario, Chubut recoge en sus agrestes kilómetros de costa salvaje, quizás aquella misma que los aterrorizados ojos de los tripulantes de Américo Vespucio vislumbraron por primera vez aquella mañana gélida del siglo XVI, una incomparable mezcla de fauna salvaje en estado puro; ballenas, orcas, pingüinos, focas y leones marinos en plena libertad, que los visitantes, aun no masificados, pueden contemplar, simultáneamente a la práctica del windsurf o el buceo.

Pero, en nuestro descenso al Sur, nos acercamos inevitablemente a las tierras más australes, y así, el Glaciar Perito Moreno, refleja de un modo definitivo la naturaleza más salvaje. Los lagos de un azul infinito, el famoso Fitz Roy, y otros muchos glaciares deslumbrantes que nos sitúan en un mundo desconocido de una belleza implacable.

Pero el hombre ha dotado toda esta belleza, ya en Tierra de Fuego, con una sugerente oferta de centros turísticos, con una amplia oferta de posibilidades para el disfrute del deporte y del ocio, y una atractiva gastronomía basada en la variada oferta de pescados y mariscos.

Este viaje aporta experiencias irrepetibles e insospechadas, como la isla Decepción, en la que la Caleta Péndulo, de aguas termales, nos permite un baño en plena Antártida, o la posibilidad de viajar en trineo, o navegar en kayak en algunos de los paisajes más impresionantes del mundo.

Imagen: Huazihul en Arte y Fotografía

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...