La Catedral Nueva de Salamanca cumple 500 años

La primera piedra de la Catedral Nueva de Salamanca se depositó en 1513. Desde entonces ha sobrevido al paso de los siglos y a un terremoto devastador. Hoy no solo luce espléndida, sino que nos ofrece una oportunidad de oro para conocerla en profundidad.

Pese a su nombre, la Catedral Nueva de Salamanca ya cuenta con 500 años de historia desde que se puso su primera piedra. Fue en 1513 cuando esta construcción, uno de los mayores símbolos de la ciudad, empezó a alzarse. Para celebrarlo se ha preparado un extenso calendario de actividades culturales para el próximo año, pensado para divulgar su historia, su elaboración, su inmenso valor arquitectónico y los valores que representa.

La Catedral Nueva es de estilo gótico, y cuenta con tres naves y dos capillas hornacinas. Uno de sus muros, el derecho, reposa sobre el muro izquierdo de la Catedral Vieja, aún en pie. Esta otra construcción, de estilo románico y gótico, cumplió su función desde que empezara a construirse a mediados del siglo XII y se finalizara en el siglo XIV. Sin embargo, pronto se quedó pequeña, sobre todo a causa del aumento demográfico de la ciudad y a la fuerte atracción de la Universidad.

Al principio la Catedral Vieja se conservó para permitir que los fieles pudieran mantener un lugar para el culto mientras se construía la Nueva. Sin embargo, finalizada la misma se descartó su demolición. De este modo, ambas construcciones conforman un único conjunto arquitectónico que es gran reflejo de la historia de la ciudad.

Se tardaron dos siglos en construir la Catedral Nueva. Fue un proceso largo, con parones incluidos  que concluyó con gran éxito. Sin embargo, al poco tiempo la catástrofe llamó a su puerta. El Terremoto de Lisboa, un inmenso seísmo que azotó la península en noviembre de 1755, causó enormes daños en su estructura.

Estos daños aún se contemplan a modo de grietas y vidrieras rotas en algunas partes de la catedral. También se conserva una tradición, el ‘Mariquelo’, que conmemora la costumbre de esta familia, residente en el interior de la catedral, de subir a la torre más alta cada 31 de octubre para agradecer a Dios que mantuviera en pie esta obra de arte y rogarle que no volviera a mandar una prueba de semejante magnitud.

El terremoto también obligó a reconstruir la cúpula y reforzar el campanario. Un campanario que finalmente, y por iniciativa de Baltasar Dreveton, se zunchó con ocho cadenas tensadas y forró con piedra en forma de talud. Actualmente esta estructura aún conserva cierta inclinación, también recuerdo del desgraciado incidente.

Con todo, la Catedral Nueva ha sobrevivido a siglos de elaboración y a los efectos de la naturaleza, a veces destructivos y crueles. Motivo de más para conocerla en este aniversario, en el que su historia y sus protagonistas lucirán en todo su esplendor. Por cierto, este año también se conmemoran los 25 años desde que el casco histórico de Salamanca fuera declarado Patrimonio de la Humanidad. Un hecho que se reflejará en la inversión en turismo, y que convierte la visita en aún más imprescindible.

Foto: FreeCat.

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