La Budapest más relajante

Aunque diste mucho de la idea de playa paradisiaca, Budapest es una de las ciudades donde más podemos relajarnos gracias a sus aguas termales y a los cientos de balnearios que hay en la capital de Hungría.

Uno de los objetivos que perseguimos siempre que viajamos es desconectar. Desconectar de la rutina, del trabajo, de nuestras obligaciones… Quizá, cuando pensamos en relajarnos por nuestra mente pasan playas paradisíacas, de arena blanca, aguas azul turquesa y una temperatura que invita a ir todo el día en manga corta. Pero nuestro destino de hoy no se parece en nada a las playas caribeñas, sino que nos dirigimos hacia una ciudad de la Europa Central, en la que difícilmente encontraremos temperaturas agradables durante buena parte del año pero que sin embargo es uno de los mejores destinos para practicar turismo termal: Budapest.

La capital húngara es la ciudad que tiene más fuentes termales en todo el mundo, por lo que en nuestra maleta nunca deberían faltar el bañador, la toalla y las chancletas. A diferencia de lo que podamos pensar, pasar un rato en las termas no es nada caro -puede salirnos a menos de 10 euros por persona-, y seguro que acabamos como nuevos después de visitar los principales puntos turísticos de la ciudad.

Los húngaros suelen ir todas las semanas, y cuentan que no hay nada como acabar una noche de fiesta en las termas, ya de madrugada, para relajarse antes de irse a dormir así que también podemos acabar allí nuestra noche. Aquellos que no conozcan la ciudad se sorprenderán que Budapest, en realidad, son dos ciudades, Buda y Pest, separadas por el Río Danubio. Como en una ciudad con cientos de balnearios es difícil decidirse por uno u otro, pero vamos a ver los dos más conocidos, uno situado a cada riba del Danubio.

En Buda, en el margen oeste del río, está el balneario Szt. Lukács, que comenzó a funcionar como tal durante la invasión otomana, hace casi 500 años. Sus aguas están consideradas como las más eficaces de la ciudad, quién sabe si por eso políticos, artistas e intelectuales lo utilizan como punto de encuentro. En él encontraremos dos piscinas exteriores, en las que podremos nadar aunque la temperatura exterior no llegue a los 0º y esté nevando, otra para espectáculos, saunas, una zona de wellness y, como no, las salas termales.

Por su parte, Pest acoge los baños termales más grandes de Europa, los Széchenyi, con más de diez piscinas y un catálogo que incluye varios tratamientos terapéuticos. El edificio ya es espectacular de por si, combinando ejemplos del arte griego, romano y nórdico, y se culmina en el patio, con tres piscinas donde además de nadar o disfrutar de los espectáculos acuáticos podemos jugar al ajedrez mientras disfrutamos del baño.

Fuente: 20 minutos

Foto: Orin Zebest

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