Kaliningrado, el aislado enclave ruso en Europa

Históricamente había pertenecido a Prusia y, por tanto, era uno de los territorios más importantes bajo dominio alemán. Pero todo cambió cuando, tras la Segunda Guerra Mundial, pasó a manos de la Unión Soviética. El territorio tradicionalmente denominado Königsberg pasó a llamarse oficialmente Kaliningrado, y la estética alemana quedó sustituida por los grandes bloques de cemento y avenidas de estilo soviético. La población local fue, en el mejor de los casos, deportada. A día de hoy, y ya bajo dominio ruso, el Óblast de Kaliningrado se encuentra aislado en medio de territorios de la Unión Europea. La mayoría de su población es rusa o procedente de los países fronterizos, por lo que el ruso es el idioma oficial y más empleado.

Catedral luterana de Kaliningrado

Pero, ¿dónde está Kaliningrado? Se ubica entre Lituania y Polonia, en un punto estratégico a orillas del mar Báltico. Precisamente ese fue uno de los motivos por los que la URSS quiso conservarlo bajo su posesión. A día de hoy es el único puerto de Rusia en Europa cuyos mares no se hielan en invierno. No obstante, la falta de comunicación de un enclave rodeado de territorio comunitario es evidente, por lo que la UE trabaja desde hace algunos años para establecer contactos comerciales con Kaliningrado y contribuir a su desarrollo. A pesar de que ello tuvo un efecto evidente a mediados de esta década, la crisis del 2008- 2009 ha tenido especial repercusión en el lugar. El índice de paro superó en 2010 el 10%, un porcentaje por encima del que registran los demás territorios rusos.

¿Qué podemos encontrar en Kaliningrado? Por una parte, la capital homónima conserva aún algunos vestigios de su pasado. Sus callejuelas y la catedral luterana han sido restauradas y son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La catedral ortodoxa del Cristo Salvador o el Parque Kalinin también son lugares interesantes. Del conjunto del Óblast destaca la belleza paisajística de su litoral, con 100 km de dunas y naturaleza virgen. Se trata de la parte no lituana de la Laguna de Curlandia, consecuencia del istmo de Curlandia. Todo un atractivo turístico al otro lado de la frontera con Lituania que, gracias al aislamiento de Kaliningrado, en tierras rusas está sin explotar.

El principal problema de Kaliningrado es, como cabía esperar, su acceso. Como sucede en el conjunto del territorio ruso, para cruzar la frontera es necesario visado. Por tanto, las dos formas más fáciles de hacerlo son en avión desde la misma Rusia, con lo cual solo habremos gastado una entrada al país, o vía Lituania o Polonia. El paso por frontera terrestre, no obstante, supone bastante tiempo de espera. Una vez dentro del país, moverse es sencillo y muy económico.

Fuentes: Diario del Viajero y BBC News.

Foto: Kaliningrad cathedral por vitalyzator en Flickr.com.

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