Gizah: Paraíso faraónico

conjunto de piramides en la necropolis

A veinte kilómetros de la legendaria ciudad de El Cairo, nos podemos encontrar con una ciudad que alberga los tesoros mejor guardados de la historia de la humanidad. Se trata de Gizeh, y su meseta es famosa en todo el mundo por contener los ejemplos de templos, monumentos y pirámides del Antiguo Egipto. Esto significa que en este lugar aún predominan edificaciones de más de 4.500 años, mostrándonos la magnificencia de los antiguos Faraones.
Esta gran meseta, era parte de la llamada gran necrópolis de Menfis, y en ella se pueden encontrar diversos tipos de sistemas funerarios, tales como las primitivas mastabas (templos funerarios de base tronco piramidal, que eran muy comunes en las primeras dinastías del reinado de Egipto) o los hipogeos (pasajes subterráneos) y las mismísimas pirámides de Keops, Kefrén y Micenio, en conjunto con cuatro pirámides mas pequeñas, tres de ellas son llamadas las pirámides de las reinas, construidas por el faraón Keops para su madre Hetepheres y sus dos mujeres Merytites y Henutsen. Estas pirámides cuentan con una base de 50 metros de lado y casi 30 metros de altura, siendo unas mas erosionadas que otras. La cuarta fue descubierta a principios de la década de los ´90 y solamente consta con una pequeña base y solo 12 metros de altura, mostrando únicamente las tres primeras hileras del complejo.

frente de la esfinge de gizah

La pirámides mas importantes eran construidas para guardar los restos de los faraones con sus pertenencias mas valiosas, ya que los egipcios creían en una vida eterna luego de la muerte, de modo que desde muy temprana edad, ya estaban preparándose para la vida que continuaría, mandando a realizar estos colosos de piedra que en su momento habrían sido una suerte de monumentos dorados en medio del desierto.

Un elemento mas que no debemos olvidar dentro de este conjunto, es la Gran Esfinge, una impresionante estatua que se encuentra frente a la pirámide de Keops. Esta escultura es puramente de piedra tallada, y mide unos 72 metros de longitud, 14 de ancho y veinte de altura. Es la figura de un ser mitológico con cuerpo de león y cabeza de hombre. Se cree que su rostro es el del antiguo Faraón Keops, y antiguamente se encontraba decorado con vivos colores. La gente del lugar siempre le tuvo mucho respeto a esta escultura durante siglos, denominándola el Padre del terror, mientras que su nombre sería una traducción aproximada a guardián o vigilante.

A continuación, les contaremos que ver en esta meseta de la necrópolis faraónica, contando la historia de cada edificio, y dando consejos para poder sobrevivir a los agobiantes rayos del sol de Egipto.

Imagenes |liber, Marc Lacoste

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