Fiordos en Nueva Zelanda: Doubtful Sound

Nueva Zelanda es uno de los países más increíbles del mundo por su belleza natural. Además, se trata de uno de los lugares con mejor calidad de vida para sus habitantes -15 por kilómetro cuadrado, por cierto-. Entre sus lugares más aconsejables de visitar encontramos la ciudad de Auckland, las cuevas de Waitomo, Rotorua o el Monte Cook, entre miles de opciones.

Vista de Doubtful Sound

Hoy nos queremos centrar en un lugar para enmarcar: el fiordo de Doubtful Sound. Siempre que escuchamos hablar de fiordos pensamos en Noruega, tierra de glaciares y fiordos más conocida del mundo. Sin embargo, países como Canadá, Chile o Nueva Zelanda esconden estos increíbles brazos estrechos de mar plagados por glaciares que forman paisajes que sólo podemos imaginar si los vemos en persona.

Doubtful Sound se encuentra en el Parque Nacional de Fiordland, que cuenta con un total de 14 fiordos, y es una espectacular ladera salvaje con picos destacados. Este enclave del sud oeste de Nueva Zelanda es el segundo fiordo más grande del parque. También allí encontramos Milford Sound, quizá más popular por su nombre pero sin embargo pero diez veces más pequeños que Doubtful. Su creación cuenta con una leyenda maorí, como no podría ser de otra forma. Esta cuenta que cuatro dioses del mar ayudaron a Tu Te Raki Whanoa a tallar el fiordo.

La belleza del lugar nos permite mezclarnos entre paisajes de lo más contrapuestos. Agua azulada por el cielo con días de pleno sol, nieblas matinales y humedad, hielo, zonas rocosas… todo es posible en Doubtful Sound. Sólo el sonido de los pájaros, la brisa o el ruido de las cascadas cuando los glaciares ganan temperatura puede romper el silencio sepulcral. A todo ello, lógicamente, debemos sumar la fauna, donde abundan sobre todo las focas y los delfines y en algunas épocas del año los pingüinos.

La oferta turística ha aumentado en la zona con el paso de los años, y existen compañías que ofrecen cruceros por el fiordo que valen mucho la pena. Por ejemplo, pasaremos por el precioso lago Manapouri antes de pararnos para adentrarnos a pie en el bosque tropical, denso y vivo. Continuando con el crucero por el fiordo es posible que encontremos a delfines bañándose en sus aguas o a aves pasando por encima nuestro.

Otro de los cruceros nos permite visitar varias cuevas y pasos cubiertos con agua que nos sumergirán en otro mundo. en pleno fiordo. En esas zonas es más común ver a los pingüinos, que tienen un físico diferente a los comunes. Si te atreves podrás bañarte en el agua, aunque deberás vigilar si no resistes temperaturas muy bajas en función de la época del año. Por último, una experiencia única: duerme en el fiordo y siente la naturaleza en todo su esplendor. ¿Te animas?

Foto: Mrs. Gemstone en Flickr

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