Eldgjá, la mayor fisura volcánica de Islandia

Eldgjá es la mayor fisura volcánica de 75 kilómetros de longitud situada al sur de Islandia. Significa ‘fisura del fuego’y tiene una fosa de ocho kilómetros de longitud y unos 150 metros de profundidad. Sus erupciones han sido las que más han contaminado en la historia reciente.

Increíble paisaje en un territorio que no ha sido casi pisado por el humano y en un país que, aunque no se explota, puede dar mucho de sí. Estamos hablando de Eldgjá, la mayor fisura volcánica de 75 kilómetros de longitud situada al sur de Islandia, que cuenta con unas vistas espectaculares muy aptas para cualquier tipo de turista.

El terreno se dispone desde el volcán Katla al W hasta casi el extremo del glaciar Vatnajökull. La palabra Eldgjá significa ‘fisura del fuego’, por lo que no es raro que podamos ver una fosa de ocho kilómetros de longitud y unos 150 metros de profundidad. Se trata de un antiguo graben que se volvió a activar durante las erupciones del país que se dieron entre los años 934 y 940.

Se trata de un terreno transitable ya que está totalmente fuera de peligro de erupción. Asimismo, las paredes de la propia fisura se componen de una secuencia espesa de móberg, cubierta por escorias rojas y negras y depósitos de spatter que contienen unidades lávicas discontinuas formadas por coladas procedentes de surtidores o fuentes de lava.

Se trata de un paisaje con una gran historia volcánica y es que, las lavas de Eldgjá pueden extenderse hasta 150 kilómetros del punto de origen. Se produjeron unas 15 fases explosivas que tuvieron como consecuencia la creación de columnas eruptivas de más de 14 km de altura y dispersaron tefra por gran parte de la Islandia meridional.

Tales fueron los efectos de las distintas erupciones que incluso cambió la dirección del río Skaftá, que lo arrimó al pie del escarpe de Siða, al sur de su curso actual, que corre en la actualidad por los márgenes de las coladas del Laki, más recientes. Por otro lado, también se formaron un gran número de pseudocráteres de Álftaversgígar y de Landbrotshólar, que llegaron a alcanzar los 40 kilómetros de distancia desde el origen, cosa que hizo que se eliminaran los pantanos y marismeñas que ahora están convertidas en tierra firme.

Todo un paisaje espectacular, que llama aún más la atención, si se sabe que dichas erupciones han sido las que más han contaminado en la historia reciente. Se expulsaron 219 millones de Tm de SO2, las cuales se dirigieron directamente a la atmósfera, doblando las más del Laki (Islandia, 1783) y del Tambora (Indonesia, 1815). Sin duda alguna, se trata de un viaje diferente, una ruta que te permitirá ver con tus propios ojos, cómo ciertos desastres naturales, pueden ser tan bellos en la actualidad. Quizás se trata de un ejemplo de metáfora para el ser humano.

Fuente / redes-cepalcala.org

Foto / Andreas Tille

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