El sorprendente surrealismo de Las Pozas de México

El artista británico Edward James dio rienda suelta a su imaginación para construir uno de los lugares más sorprendentes de toda América. El que fuera su hogar, es hoy uno de los mejores ejemplos del surrealismo del siglo XX.

las pozas serpientes

La Avenida de las Serpientes es uno de los más curiosos senderos creados por Edward James en Las Pozas.

Pocos artistas dejan una huella tan imborrable como la de Edward James en el municipio de Xilitla, en México. Corrían mediados del siglo XX cuando, en un viaje desde California a Ciudad de México, el afamado artista británico conoció el paraje de Las Pozas. Situado a unas siete horas en coche de la capital mexicana, se trata de un increíble bosque donde las montañas y la exuberante y verde vegetación son atravesados por algunas de las más bellas caídas de agua de toda América.

Fue tal la sorpresa de James ante aquella maravilla, que decidió construir allí su propio Jardín del Edén. Así, no dudó en comprar 400.ooo metros cuadrados de aquellas tierras para cultivar exóticas especies de orquídeas que poblaron el lugar de un espectacular colorido que aún permanece entre los mejores recuerdos de quienes llegaron a verlo. Pero, para desgracia de su creador, en 1962 una intensa helada destruyó sus plantaciones. Tras ello, el artista decidió emprender un nuevo proyecto que convertiría aquellos terrenos en uno de los más mágicos lugares de México: su delirante y laberíntica casa.

Fiel reflejo de la desbordante imaginación de James, el complejo arquitectónico que hoy nos encontramos en este paraje de Xilitla es uno de los más sorprendentes del mundo. Su construcción finalizó en 1970 y, para hacernos una idea de lo que allí nos espera, no hay nada mejor que conocer la frase que el artista dejó escrita en uno de los muros de la casa: «mi casa tiene alas y, a veces, en la profundidad de la noche, canta«.

las pozas bambu

El Palacio de Bambú es otro de los grandes ejemplos de la excéntrica obra de Edwards.

Si canta y vuela aún está por demostrar, pero lo que es seguro es que el surrealismo del edificio no deja indiferente a nadie. El conjunto arquitectónico y escultórico está dividido en 36 estructuras, la mayoría de las cuales incumplen la máxima de los arquitectos de que cada estancia debe ser habitable. Así, habitaciones sin techo ni paredes, arcos invertidos o escaleras que conducen a ningún lugar, entre otras sorpresas, no hacen más que dejar incrédulos a todos los turistas que se acercan a conocer la curiosa villa de James.

El objetivo del célebre artista surrealista era lograr la comunión perfecta entre su hogar y la naturaleza que lo rodeaba, por lo que la construcción de muchas de las estructuras, más que para tener una utilidad real, se realizó para que todo el delirante edificio estuviese en contacto con los centenarios árboles, las cascadas y las piscinas naturales (las pozas). Además, James hizo especial hincapié en reunir diferentes estilos arquitectónicos, por lo que, en nuestro paseo podemos encontrarnos ante elementos tan diferentes como los del gótico y el antiguo Egipto.

Actualmente, algunos elementos de la laberíntica obra están siendo preservada por un fondo, puesto que, tras la muerte de James en 1984, los herederos del edificio no pudieron conservarlo en el mejor estado. Por ello, el gobierno de la región, inversores privados y la Fundación Pedro y Helena Hernández decidieron, en 2007, unir sus fuerzas para que estancias como «La escalera al cielo», «La estructura de tres pisos que pueden ser cinco», «La recámara con techo en forma de ballena» o «La Casa Don Eduardo» vuelvan a brillar con la fuerza que nunca habrían dejado que tener.

Fotos Rosa Menkman y Rosa Menkman

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