El museo de la patata de Canadá

En Canadá es posible visitar el museo de la patata, un lugar íntegramente dedicado a este alimento y formado por todo tipo de incentivos para el visitante.

Canadian Potato Museum

Museos a lo largo del mundo los hay de todos los estilos que podamos imaginar. Los canadienses tienen muchos museos de estilo curioso que captan el interés de multitud de visitantes de todo el mundo. Uno de ellos es el museo de la patata, el Canadian Potato Museum, en el cual se intenta dar soporte a todo lo que está relacionado con este alimento.

Para visitarlo tenemos que visitar O’Leary, que se encuentra en la Isla del Príncipe Eduardo y que reúne una exhaustiva selección de información y muestras de elementos relacionados con la patata. Se profundiza, por ejemplo, en lo vinculado al proceso de cultivo de la patata, a la máquina que se utiliza en las granjas y a la manera en la que se ha ido desarrollando este trabajo a lo largo de los últimos tiempos.

El museo también realiza especial hincapié no solo en cómo se cultiva la patata en Canadá, sino que también tiene en cuenta la forma en la que se trabaja con ella en otros países. Si tenemos curiosidad por el mundo de la patata, algo que suena poco probable, pero que resulta más interesante de lo que podamos imaginar, no hay duda de que el museo será un buen añadido para nuestra visita a Canadá.

Otro de sus incentivos se encuentra en que está rodeado de un campo de patatas, así que la sensación cuando lo visitamos es absolutamente de estar en un lugar donde se toma muy en serio el cultivo de esta planta. El recorrido turístico, para que la experiencia tenga más incentivo entre los visitantes, se apoya en el añadido de varias instalaciones tradicionales que se pueden visitar. Por ejemplo, el museo dispone de una capilla y de una escuela de formato clásico, además de una oficina de telefonía. Esto ayuda a incrementar, como indicamos, el valor de la visita.

Los responsables del museo también recuerdan desde la web del mismo que no deberíamos marcharnos de sus instalaciones sin que nos hagamos una fotografía al lado de la escultura de la patata más grande del mundo. El tamaño es, simplemente, gigantesco, suficiente para que pueda caer encima de un coche y dejarlo totalmente destrozado. El tiempo que se nos recomienda invertir en la visita es de 1 hora para el recorrido rápido o alrededor de 3 horas si queremos verlo todo y descubrir hasta el último detalle. Para resolver dudas su web oficial ofrece más información.

Vía: Canadian Potato Museum

Foto: United Soybean Board

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