EL imperio del sol

Las nubes parecen que se resisten a revelarnos su secreto: mientras el guía, empieza su relato, no se podrá apreciar más allá de tres o cuatro metros, ya que una densa neblina y llovizna cubre la ciudadela de Machu Picchu, la ciudad sagrada de los incas, situada en el sur de Perú.

El sol empieza a mostrarse y las nubes se ven obligadas a correrse, y la ciudad inca se va despejando lentamente, como si no quisiera mostrarse toda de una vez.

Al momento se puede apreciar una parte del sector urbano, con sus viviendas, templos y plazas; luego la zona se vuelve a cubrir y se descorre el velo que ocultaba las terrazas de cultivo y el río Urubamba que serpentea muy furioso al fondo de un enorme cañón.

Las nubes deciden dejar de jugar su enigmático juego y dejan a nuestra vista el conjunto coronado por el Wayna Picchu, el cerro que delinea el perfil más famoso de la ciudad inca.

Las ruinas te impactaran, como el lugar en el que se sitúan una especie de filo sobre la ladera que une el Machu Picchu, su significado es pico viejo, con el Wayna Picchu (pico joven), con las verdísimas terrazas colgadas sobre precipicios. Un espectáculo jamás visto y que no deben dejar de realizar.

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