El Bosque de Rothwald, siete mil años libre de la especie humana

El Bosque de Rothwald es una paisaje natural que no ha tenido presencia humana desde hace más de siete mil años. Se enmarca en la Reserva Natural de Dürrenstein, Viena, y está orgulloso de tener el título del bosque primitivo más grande de toda Europa Central.

Si la mayoría de los posts que escribimos lo hacemos para aconsejaros de sitios a los que viajar, ofertas, destinos recomendables, lugares de sueño, etc. el siguiente pretende todo lo contrario. De hecho, no nos gustarí que viajarais allí y es que, el Bosque de Rothwald es una paisaje natural que no ha tenido presencia humana desde hace más de siete mil años.

Se enmarca en la Reserva Natural de Dürrenstein, localizada a 150 kilómetros de Viena, y está orgulloso de tener el título del bosque primitivo más grande de toda Europa Central. Se trata de un ecosistema natural que se ha venido desarrollando desde el derretimiento de los hielos del último periodo glacial.

Las causas que protegieron la zona de la explotación humana fueron una desamortización en el siglo XVIII de tierras eclesiásticas y la quiebra de la sociedad anónima que obtuvo las hectáreas a finales del XIX. Más tarde, en 1875, el banquero Albert Rothschild compró el bosque y decidió que se debía de proteger. Desde 2002, las 2.500 hectáreas que forman la reserva ecológica están protegidas por ley.

Tal y como ha explicado un biólogo y guardabosques de la zona, se trata de uno de los pocos «laboratorios» que existen para saber qué ocurre en la naturaleza sin el hombre no interviene en ella. La visita al bosque está prohibida excepto a investigadores. No obstante, si tienes muchas ganas de ir tampoco vamos a ser tan malos de no decirte que sí que se puede. Sin embargo, hay una pequeña pega y es que tan sólo pueden visitarlo unas 500 personas al año por lo que ya hay una lista de espera hasta el 2014.

En lo que respecta a la fauna, lo que más habita son rebecos, ciervos, urogallos, víboras comunes, zorros, cabras montesas, la curiosa salamandra alpina, el pico dorsiblanco, una especie de pájaro carpintero y, de vez en cuando, linces. Por otra parte, la principal flora existente son los siguientes árboles: el haya, el abeto, la pícea, el fresno y el tejo.

La temperatura de la zona es bastante gélida y es que la media anual es de 3,9 grados centígrados, resultado de grandes acumulaciones de nieve de varios metros de altura durante la mayor parte del año. Tanto es así que, de hecho, este último año las carreteras tuvieron que verse bloqueadas por la nieva hasta principios del mes de junio.

«No llevarse nada, excepto una profunda reflexión sobre lo que el hombre está haciendo con la naturaleza y la necesidad de cambiar de rumbo». Una frase de Reinhard Pekny, el guía de la zona, que hace meditar sobre el abuso excesivo del ser humano en todo lo que nos rodea.

Fuente / Confidencial Colombia

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