Ecuador, entre montañas y playas


Para poder apreciar los cambios de los paisajes, climas y culturas es conveniente renunciar a ciertas comodidades y decidirse a una disfrutar de una hermosa aventura en un tren que trasladara al viajero desde la capital hasta las playas de Esmeraldas. La ciudad de Esmeralda ofrece al viajero hermosas playas, sobre el Pacífico, para disfrutar de los mejores atardeceres soleados y largas caminatas a la orilla del mar.

Ofrece además diversas propuestas de ocio, como participar de los bailes típicos de La Caderona, Andarele, Torbellino, Fabriciano y Bambuco, todos ellos con música y movimientos realizados por músicos y bailarines del lugar.

Partiendo desde la ciudad de Quito el viajero llegará hasta Ibarra por tierra, deteniéndose previamente en Otavalo, donde existe uno de los mercados indígenas más interesantes de los países andinos.

A través de la ciudad de Ibarra se toma a primera hora el auto ferro, es un vagón de ferrocarril y el turista llegará hasta San Lorenzo, un puerto pesquero en el límite con Colombia.

Pero para los viajeros que no están interesados en pasar las incomodidades del rústico transporte, en Quito existen algunas haciendas coloniales que fueron preparadas por sus dueños para que los turistas se hospeden.

Al descender desde la cordillera partiendo desde Ibarra hasta San Lorenzo, por los angostos valles habitados por poblaciones negras, el viajero podrá vivenciar una de las experiencias más hermosas que no puede perderse, opte por las riquezas del paisaje a las comodidades logísticas.

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