Cinco curiosas piscinas naturales en Estados Unidos

No es la primera vez que os hablamos de piscinas naturales por estos lares, pero esta vez os proponemos solo cinco, todas ellas situadas en los Estados Unidos de América.

Aunque el verano ya llega a sus últimos suspiros, aún hay tiempo para disfrutarlo. Y para hacerlo, nada mejor que un chapuzón. No es la primera vez que os hablamos de piscinas naturales por estos lares, pero esta vez os proponemos solo cinco, todas ellas situadas en los Estados Unidos de América. Un país que además de rascacielos también tiene impresionantes paisajes.

  • Blanchard Springs Caverns, en Arkansas: A menudo se las denomina «cuevas vivas», pues tienden a crecer y cambiar de forma. Se trata de un sistema de tres niveles de cuevas situado en el Parque Nacional de Ozark. Cada una de ellas está a una temperatura de 14,5º, así que son ideales para estar fresquito en los meses de verano. También son perfectas, por supuesto, para un chapuzón. Y es que una de las piscinas naturales más populares del país se encuentra en ellas.
  • Cascadas Bridal Veil, en Georgia: Se encuentran en la zona de la garganta de Tallullah, solo superada en profundidad por el Gran Cañón del Colorado. Su belleza natural tiene al agua como gran protagonista, pues alberga suficientes cascadas como para ser denominada «El Niagara del Sur». La Bridal Veil es parte de este conjunto. Su nombre significa «velo nupcial» en inglés, y es fácil descubrir de dónde procede esta denominación al observarla. En ella el agua, espumosa y blanca, cae por la cara de suave de una pendiente de roca, y se asemeja así a esta prenda. También es un estupendo lugar para un chapuzón.
  • Blue Hole («el agujero azul»), en Nuevo México: La zona de Santa Rosa debe gran parte de su fama como «capital del buceo del Suroeste» al Blue Hole, un manantial natural de 130 metros de profundidad y 25 metros de diámetro. Sus aguas estan a unos 18 grados durante todo el año, por lo que son perfectas para la práctica de este deporte.
  • Robert H Treman State Park, en Nueva York:  Situado en las afueras de Manhattan, este lugar está plagado de maravillas geológicas y belleza silvestre. Con kilómetros y kilómetros de rutas de senderismo, también cuenta con una garganta natural denominada Enfied Glen y con una docena de cascadas. Una de ellas no solo permite nadar, sino que está equipada para ello, a modo de piscina veraniega.
  • Chena Hot Springs, en Alaska: Pero si ya se os hace tarde para una escapada veraniega, esta os sirve para todo el año. Estos baños termales permiten pegarse un chapuzón calentito mientras la nieve y el hielo te rodean. Además de las propiedades curativas atribuidas a sus aguas durante siglos, es el lugar perfecto para contemplar la Aurora Boreal, visible unas 200 noches al año. En sus cercanías se encuentra el Museo Aurora Ice, el más grande y duradero del mundo. Abre sus puertas todo el año.

Fuente: Huffington Post Travel.

Foto: bobistraveling.

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