Cataratas Victoria, cuándo y cómo visitarlas

Sus 1,7 km de ancho y más de 100 metros de caída son uno de los espectáculos más imponentes del planeta. Y podemos disfrutarlos con mucho o con poco caudal, desde el aire o a tierra firme.

Cataratas Victoria

En artículos anteriores ya hemos hablado de las Cataratas Victoria, una de las maravillas naturales del mundo. Sus 1,7 km de ancho y 108 metros de alto rivalizan con las Cataratas del Iguazú en América del Sur y duplican las dimensiones de las Cataratas del Niágara, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

Aunque la inmensidad de las Victoria es innegable, no es su único aliciente. Muchos acuden a ellas por el particular entorno en el que se encuentran, ya que caen por la pared de una garganta en plena meseta continental. Como si el suelo se deshiciera bajo nuestros pies.

Otros tantos acuden a la zona con la intención de sumergirse en la Piscina del Diablo, ubicada al borde del abismo de la cascada, pero en la que sin embargo es posible bañarse de manera segura. Esta maravilla natural luce espléndida entre septiembre y diciembre, cuando los niveles del agua son más bajos.

Como vemos, las Cataratas Victoria ofrecen mucho para ver, recorrer y disfrutar. Sin embargo, antes hay que llegar a ellas. Y también escoger bien el momento para hacerlo, ya que el espectáculo que ofrecen experimenta variaciones durante el año. E aquí algunos datos al respecto.

Las Cataratas Victoria se encuentran en el río Zambeze, que marca la frontera entre Zambia y Zimbabue, al sur del continente africano. Forman parte del Parque Nacional del mismo nombre, y que en su grueso se extiende por el norte de Zimbabue. Sin embargo, su localidad más cercana es Livingstone, un bello enclave colonial que ejerce de capital de la Provincia Sur de Zambia.

La mejor manera de llegar hasta las Cataratas Victoria desde España es volando hasta Johannesburgo (Sudáfrica). Varias aerolíneas ofrecen la opción, normalmente con escala en Londres o París. En esta ciudad encontramos conexiones directas con el aeropuerto más cercano a las cataratas, a solo 22km de Livingstone. Una vez allí, la modo más práctico es acceder en coche alquilado o mediante viaje organizado.

Las Victoria se pueden disfrutar durante todo el año, pero en cada época ofrecen un aliciente distinto. Entre marzo y abril se produce el pico máximo de caudal, por lo que es cuando lucen más salvajes e imponentes. Sin embargo, y dada la humedad y la pulverización del agua, es difícil contemplarlas a pie firme. Es el momento perfecto para sobrevolarlas en ultraligero.

A medida que el caudal desciende es más fácil ver las cascadas. Pero del mismo modo, su caída pierde espectacularidad. Entre noviembre y diciembre algunos tramos de los 1,7 km de cascadas están completamente secos, pero por el contrario permiten disfrutar de los acantilados abruptos que componen la catarata y de la profundidad del abismo por el que se precipita el agua. Del mismo modo, es el momento perfecto para darse un baño en la Piscina del Diablo.

Remotas pero bien comunicadas, y siempre esperando darnos la bienvenida, las Cataratas Victoria son una experiencia que ningún viajero debería perderse.

Foto: Zest-pk.

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