Buceo entre arcilla, una experiencia única

A tan solo 25 kilómetros de Moscú podemos encontrar el lago Spas Kamenskoye que alberga en sus profundidades un importante depósito de arcilla que hace que los profesionales del buceo se sientan atraídos hacia él y ya sea uno de los destinos más recomendables.

A tan solo 25 kilómetros de Moscú podemos encontrar un lago que ofrece una experiencia única para los amantes del buceo. Se trata del lago Spas Kamenskoye que alberga en sus profundidades un importante depósito de arcilla que hace que los profesionales de todo el mundo de este tipo de deporte se sientan atraídos hacia él y ya sea uno de los destinos más recomendables para bucear.

Se trata de una sensación que descarga adrenalina y es innovadora ya que nunca antes se había podido bucear en unas aguas de tal densidad barrosa, lo que convierte el escenario en oscuro y, quizás, peligroso. Por el módico precio de 63 euros, cualquiera puede zambullirse en estas aguas o realizar un curso de reconocimiento internacional para convertirse en un buzo. No obstante, si se es primerizo lo recomendable es practicar en sitios más fáciles antes de saltar al lago. De esta forma, Rusia se está convirtiendo en uno de los países más proclives para realizar estas aventuras.

Tal y como asegura Sergey Kotov, un buceador que, desde que probó la experiencia, se siente atraído por el lugar. En palabras del mismo Kotov: “La única vez que me entró pánico fue cuando buceé en el Mar Rojo y vi a las morenas. A parte de eso, es genial”.

Andrey Berezin, instructor profesional de buceo, explica que realizar esta actividad aquí es muy diferente a los buceos en los mares cálidos porque cuanto más fría esté el agua, mayor es la tensión en el cuerpo y con el agua turbia hay que concentrarse más. Por eso explica que los buceadores que se han entrenado aquí están mejor preparados y saben cómo hacer frente a condiciones extremas.

Para evitar pasar dicho frío, la herramienta que se utiliza es una escafandra fresca, lo que hace que el contraste entre la temperatura del cuerpo y del agua no sea demasiado fuerte y que no se diferencia mucho de las del océano. Es un traje seco de gran aislamiento térmico necesario para la persona. Asimismo, también se una un cinturón de peso para que los buceadores no emerjan como corchos. En el caso de Berezin, el cinturón que se coloca puede llegar a pesar hasta 18 kilos.

Berezin lleva una larga vida en el mundo del buceo, nada más y nada menos que 13 años y en su trayectoria ha visto pasar muchos alumnos. Berezin explica que muchos de ellos han sentido verdadero pánico antes de realizar la experiencia. De hecho, en palabras de uno de ellos: “Estoy demasiado asustado para probar esto. Estoy preocupado por no ser capaz de respirar bajo el agua. La temperatura en el fondo del lago es de unos cuatro grados centígrados y estos buceadores pasan unos cuarenta minutos allí”.

Fuente / El Universo

Foto / Serge Melki

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