Bruselas, la capital de Europa

Artículo donde relato más o menos mi experiencia al visitar Bruselas y Brujas y hago un repaso de los monumentos y lugares más llamativos que conocí en mi viaje Bruselas. Ya sabéis, el Atomium, Grand Place, el niño meón,…

Atomium de Bruselas

Foto: uLe @ Dortmund

Hace ya casi cinco años que viajé a Bruselas. Guardo un grato recuerdo de los días que pasé allí junto a mi novia y dos parejas amigas más. La verdad que nos lo pasamos muy bien, principalmente por el buen rollo y las ganas de pasárnoslo bien que llevábamos. En el vuelo de ida, viajábamos junto a los aficionados al Brujas, que habían jugado contra el Barça la noche anterior. Nada ni punto de comparación con lo escandalosos que somos los españoles visitando Museos.

Una vez llegamos al Aeropuerto, tomamos un tren que junto con una conexión de metro nos llevaría al centro de Bruselas. Tras llegar, nos dispusimos a localizar nuestro alojamiento en Bruselas para la primera noche. Se trataba de un Youth Hostel, vamos el alojamiento más barato que puedes encontrar. Por supuesto, la habitación y los servicios corresponden con lo que pagas. Vamos, cuatro paredes con cama. Dejamos las maletas y nos dispusimos a recorrer los puntos de interés más populares de la ciudad.


Bruselas, es ell centro político y económico de la Unión Europea y la sede de la OTAN se encuentran en la capital belga. Además es una capital bilingüe (somos de Barcelona así que eso no nos asustaba) donde todo está escrito en flamenco y Valón. Para conocer la ciudad optamos por caminar, y tirar de transporte público cuando convenía. Nuestra ruta se inició visitando el centro de Bruselas, donde destaca La Grand Place, y el decepcionante para mí, Manneken Pis, la famosa estatua del niño meón. También anduvimos visitando alguno de sus museos, más de ochenta tiene la ciudad.

Por la tarde nos fuimos a visitar el Atomium, bastante ‘oxidado’ y feo cuando fuimos a verlo, creo que hace poco le han dado un buen lavado de cara y vuelve a brillar, como demuestra la imagen con que inicio el artículo, tomada en diciembre del año pasado. Aprovechamos el viaje y nos dirigimos a visitar La Torre Japonesa y el Pabellón Chino, capricho del Rey Leopoldo tras visitar la exposición Universal de París en el año 1900.

Una de las ventajas de Bruselas es su situación, al estar en el centro del país, puedes llegar a cualquier punto en una hora de tren. Con lo que al día siguiente fuimos a visitar Brujas. Eso sí nos quedamos con las ganas de acercarnos a Amsterdam, pero un fin de semana no da para más.

Brujas es un campo de concentración de turistas, está atestado. Impresionante. E igualmente atestado de tiendas de recuerdos. Todo el centro histórico de Brujas es peatonal, con calles de adoquines, gracias a lo cual no se convierte en un infierno hacer rutas a pié para ver las principales obras arquitectónicas de la ciudad como la torre de la Plaza Mayor o la plaza de Burg, donde se encuentra el Ayuntamiento e la ciudad. En un día vista la ciudad y de vuelta a Bruselas.

Para los que vivimos en España nos llama la atención ver que a las 18:00, todos los comercios cierran y las calles empiezan a quedarse solas. Prácticamente esta hora es a la que por nuestra cultura empiezas a vivir la tarde. A las 21:00 o incluso antes las calles en Bruselas ya son un desierto… qué diferencia con nuestras Ramblas de Barcelona.

Pues aquí acaba mi experiencia en Bruselas, me dejo cosas, hace tiempo que la visité. En este artículo sólo reflejo lo que me llamó más la atención. Conocer la ciudad no te llevará más que un par de días, eso sí puedes alargar la estancia si tienes pensado visitar ciudades cercanas como Brujas, Gante (menos masificada de turistas) o Amsterdam.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...