¿Avión, barco o autobús?

Una de las elecciones importantes a la hora de realizar un viaje, es la de escoger el medio de transporte. El tipo de vehículo que nos llevará a nuestro destino. Es algo que puede que no nos hayamos parado a pensar, pero que condiciona en mucho el viaje. En primer lugar, y en lo que seguramente hayamos pensado todos, es en el coste del viaje. Si vas en pareja o con amigos, lo más común es coger un coche propio y compartirlo, y sino, comprar unos billetes de autobús. Viajar sobre ruedas. Pero varía mucho si la experiencia la realizas por tu cuenta, a si dependes de alguien que te lleve. En el coche particular puedes llevar todo tipo de cosas, porque aunque avises a tus colegas para limitar el espacio, siempre ocurrirá que los que se sitúen en la parte de atrás irán con alguna maleta debajo de los pies, además de hacer estragos para conseguir cerrar el maletero.

Kilómetros de conversación y música

Sin duda, los viajes en coche son los más aventureros. Son kilómetros y kilómetros de conversaciones, música y cambios de tiempo/espacio. Frases como me canso, conduce tú, Cambia esta música que no me gusta, ¿puedes subir la ventanilla?, se me están durmiendo las piernas, cuando queráis paramos chicos…Y un largo etcétera de intervenciones varias por parte de tus amigos, que harán del viaje algo único. En autobús será algo parecido, pero al compartirlo con más gente, la aventura se multiplica por tantos como vayáis en el autobús. Y eso sí, ten suerte si la película que te toca ver no es del año catapúm.

Películas del año catapúm

Otra de las opciones de transporte es el avión, donde no hay atascos, pero sí laaaargas esperas. Hay que hacer el check in, facturar si la maleta supera las medidas o peso establecidos, pasar el control y realizar la cola de acceso al avión, donde por fin, comenzará tu viaje. Ya de entrada resulta pesado, pero el viaje en avión es lo más rápido que puedes escoger. También lo más costoso, aunque si tienes pericia puedes encontrar auténticas gangas en vuelos. La historia de que alguien que conoce un amigo tuyo que viajó por 5 céntimos, !es cierta!, busca y encontrarás. Tras el protocolo de seguridad del avión, las idas y venidas de las azafatas ofreciéndote comida, bebida, revistas y todo lo que se te pueda ocurrir, si viajas con según qué compañía, podrás disfrutar del trayecto. Sin duda, lo mejor de volar es eso mismo. Poder ver el paisaje desde arriba, tener otra perspectiva de las cosas, y atravesar las nubes a lo largo del espacio aéreo.

Y el barco. Un crucero. Donde lo tienes todo a tu alcance. Ni te das cuenta que estás viajando porque las actividades y entretenimientos son múltiples. Cada día atracas en un lugar diferente y vuelta de nuevo hacia otro destino. El servicio te atiende a lo largo de todo el día y si quieres comprar, también podrás hacerlo. Algo que puede condicionar tu estancia en él, es la dimensión de los pasillos y su pérdida por ellos. Aquello es como si de un laberinto se tratase. Y da igual que exista un mapa de indicación ‘está usted aquí’, porque acabarás preguntando al primero que pase como llegar a tu camarote. Estos viajes, más asociados a lunas de miel o vacaciones en familia, tienen eso de particular, que son compartidos y con una finalidad concreta de celebración.

Atendido a todas horas

Sea cual sea tu elección sobre el medio de transporte, piensa que como en todo, tiene sus ventajas y sus desventajas, pero que sin duda, las experiencias que vivas serán únicas y tuyas.

FOTOS: Amio Cajander.foxypar4Lore & Guilleviajesyturismoaldia

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