El FIB de Benicàssim, donde un día tocó Bob Dylan

El viaje a Benicàssim estaba planeado ya. Hasta el momento solo había un recibo sin imprimir, comprado hacía unas semanas, que decía que en julio viajaríamos a la ciudad de la Plana Alta de Castellón para una nueva edición del Festival Internacional de Benicássim. Eso, el FIB.

Imagen del cartel del FIB 2012, en el que figura Bob Dylan.

Entre quienes se pasan el verano deambulando por los festivales de la Comunidad Valenciana, el FIB se había convertido en un elemento extraño: a veces presentaba un cartel brillante, y de repente un año veían como entre los nombres no figuraban ni uno solo que mereciera pagar los más de 150 euros que solía costar la entrada. Últimamente incluso otros recién nacidos festivales, también a orillas del Mediterráneo, habían captado parte de ese público un poco desencantado con el festival veraniego por excelencia.

Desde 1995, el FIB había conseguido atraer, un año u otro, a todos los representantes de la llamada música indie, pese a que muchas de sus bandas son ya un fenómeno de tal magnitud que la etiqueta de independiente había perdido el sentido. Desde Oasis hasta The Strokes, Kings of Leon o Arctic Monkeys y toda esa nueva ola de grupos garage rock que triunfaban en el momento. También el maestro Leonard Cohen tocó en una ocasión en Benicàssim.

Para esta edición a la que me refiero, la de 2012, estaban confirmados de The Stone Roses, Florence and the Machine y aquellos herederos de ‘Madchester’, los New Order, que seguían subiéndose a un escenario veintidós años después de que Ian Curtis se llevara a la tumba la hipnótica extravagancia de Joy Division. También vendría Noel Gallagher con su nueva banda, pero los que habíamos comprado la entrada teníamos la sensación de que hacía años que los Gallagher habían perdido el rastro de Oasis, y por separado mucho más.

Los 165 euros que nos había costado la entrada -hubo una oferta de 125 euros pero no llegamos a tiempo- nos garantizaban cuatro días de música que, para nosotros eran todo un enigma. No parecía el mejor año para escoger el FIB, pero tres recién licenciados como nosotros, sin demasiados ahorros de donde tirar, no podíamos permitirnos un verano festivalero completo. Solo podíamos elegir uno y, no sé muy bien por qué, tocó el FIB.

El camping, eso sí, sería gratuito, estaría atestado y nuestros recursos para los cuatro días sería escasos. Pero era un festival, caray, saldría todo bien si la música acompañaba. Fue una mañana de marzo cuando saltó la noticia en la red, justificando de golpe toda nuestra inversión y bendiciendo nuestra elección: Bob Dylan estaría en el FIB. El hombre de los mil poemas, el tipo que cambió el rock and roll para siempre, el de ‘Like a rolling stone’,’Ballad oh a thin man’ y tantísimas otras obras de arte, estaría, a sus setenta años, sobre el escenario de Benicàssim.

Aunque aún faltaban tres meses y medio para marchar hacia allí –el festival dura del 12 al 15 de julio– corrí a comprobar el recibo de mi entrada, el estado de mi tienda de campaña. Benicàssim se acababa de convertir en el mejor lugar del mundo.

Fuente | FIB

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...