Yerevan, capital de Armenia

Yerevan

Seguramente no hayas oído hablar mucho sobre Armenia, un pequeño país caucáusico de tradición cristiana situado entre tres grandes países de tradición musulmana, una cultura superviviente que arrastra un genocidio sobre sus espaldas. Su capital y ciudad más conocida es Yerevan. En este post te damos algunas pinceladas subjetivas sobre una interesante y caótica urbe caucásica que mira a Europa como modelo, y que se ha convertido en un destino de moda para el turismo ruso. No hay que olvidar que Armenia pasó a formar parte de la URSS en los anos 20 y hasta el derrumbe del gigante soviético.


Yerevan es desordenada, caótica y fea al primer golpe de vista. La primera sensación que transmite es de peligrosa si no sabes por donde debes moverte. Está bastante sucia. La gente conduce de forma temeraria, prácticamente sin respetar las casi inexistentes normas de circulación. Parece mentira que no haya más accidentes y atropellos dada la forma tan temeraria de circular. Sus habitantes son extremedamente hospitalarios y amables. Otro de las atracciones de la ciudad son sus magníficos cafés, que reúnen por las tardes y las noches a lo mejor de la alta sociedad armenia.

Taxis y minibuses

La falta de infraestructuras provoca que el principal medio de transporte sea el coche o el minibus (“marshrutka”, como los armenios denominan utilizando la palabra rusa). Por las calles se ven cientos de minibuses o camionetas cargadas de viajeros. Los taxis también son una opción, pero si te subes a uno, no aceptes el primer precio: un armenio siempre está dispuesto a negociar.

Yerevan crece sin orden ni concierto, con grandes desigualdades sociales, sin infraestructuras básicas y sin un modelo urbanístico claro. Se observa una gran herencia arquitectónica soviética y también partes realmente tercermundistas. Tras la caída del sistema soviético y los difíciles años 90, comenzó una carrera por hacer dinero rápido y fácil.

Por las pocas y deficitarias carreteras con las que cuenta el país circulan coches de alta gama de fabricación europea de gran cilindrada. En un país que destaca por la falta alarmante de infraestructuras (red ferroviaria, alumbrado público, asfaltado, etcétera), la gente desea conducir coches de lujo, símbolo de prosperidad. En la capital el impulso consumista es evidente: ello destaca con la falta de las infraestructuras más básicas y las grandes diferencias sociales.

Si deseas conocer un lugar diferente, caótico e interesante, cargado de vida y desconcierto, Yerevan puede ser de tu gusto. Seguramente nunca hayas visto algo parecido.

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