Viajar en Navidad, la guía definitiva para sobrevivir a todo

Si viajáis en Navidad agradeceréis tener cierto apoyo que os recuerde qué es aquello que os ayudará durante el viaje.

Navidad

En nuestra cabeza suena fantástico “voy a viajar en Navidad“. Si, en nuestra cabeza. Porque cuando comenzamos a plantearnos que nos quedan dos semanas para irnos de vacaciones y que también quedan unos días para terminar el año, es cuando empezamos a plantearnos “pues quizá no ha sido tan buena idea”. Al fin y al cabo, viajar en Navidad se puede convertir en una odisea épica llena de sobresaltos, y por supuesto también cargada de buenos recuerdos y felicidad (no vamos a ponernos en el punto de vista de la catástrofe). Por ello, si tenemos pensado en viajar en Navidad, lo mejor es que apliquemos algunos consejos que nunca están de más y que compartimos con vosotros con la esperanza de que os puedan ayudar un poco.

1. Preparar la casa para dejarla a solas

Hay que tener cierta precaución antes de irnos en una época como Navidad. ¿Recordáis la película Solo en Casa? No, no creemos que vayáis a olvidar a uno de los niños en casa, pero sí que hay que estar pendientes de posibles ladrones que quieran desvalijar la casa. Por eso habrá que ser cuidadosos con algunos detalles. Si tenemos algún producto que nos repartan en casa de forma diaria, llamemos a la empresa en cuestión para cancelarlo hasta que volvamos. Esto se aplica al periódico o la barra de pan, que suelen ser las cosas más habituales en nuestro país (en Estados Unidos les gusta recibir botellas de leche fresca, pero no es tan frecuente por nuestras tierras).

Pequeños detalles que hagan ver que hay gente viviendo en la casa ayudarán a que no se convierta en objetivo de robos. Y si tenemos un vecino que pueda ir de vez en cuando a abrir las cortinas y regar las plantas, mejor que mejor, sobre todo si vivimos en una zona donde ya se hayan cometido robos con anterioridad.

2. Paciencia

En realidad la paciencia la tenemos que tener por delante si viajamos sea cual sea la época del año. Paciencia, eso es lo primero. En Navidad sobre todo, porque las cantidades de personas que se amontonan en aeropuertos y estaciones es enorme. Y suele ser habitual que otras personas no se acuerden de la importancia de tener paciencia, por lo que seguramente estarán nerviosas, irritables y un poco distraídas. Nosotros, si nos acordamos, tenemos que intentar equilibrar la balanza con una dosis adicional de paciencia. Eso nos ayudará a resolver cualquier dificultad con la cual nos encontremos de una forma más sencilla. A veces no sabemos ver lo mucho que cambia una situación dependiendo de si la afrontamos de una manera paciente o si nos dejamos llevar por los nervios del entorno y la situación.

Navidad

3. Planifica

Todo va a salir mejor cuanto más planificado lo tengamos, eso está clarísimo. Tengamos en cuenta que planificar es evitar situaciones tensas y momentos en los que nos encontremos sin saber cómo reaccionar. En relación al punto anterior hay que decir que planificar ayuda a aumentar la paciencia de una manera paralela. Porque si estamos tranquilos vamos a afrontar cada situación con mucha más facilidad. En este sentido hay diversos aspectos que podemos planificar, como el alquiler de un coche si lo necesitamos, la compra de entradas para espectáculos, la búsqueda de rutas o cualquier otro detalle de lo que tengamos pensado hacer durante las vacaciones. No es cuestión de agobiarse y tener una agenda excesivamente apretada, pero sí que tenemos que intentar estar preparados para todo lo que podamos necesitar. Y a partir de ahí disfrutemos de la libertad en la medida de lo posible.

4. Reduzcamos el equipaje

Hay dos motivos para que intentemos disfrutar de la Navidad con el menor equipaje posible. El primero de ellos es que si vamos a pasar por aeropuertos nos ahorraremos mucho tiempo. Cuantas más maletas y cuantas más cosas dentro de ellas, más tiempo necesitaremos en los controles y más nos arriesgaremos a que nos tengan que revisar las pertenencias. El segundo motivo es que realmente se viaja muy cómodamente con poco equipaje. Si lo reducimos todo lo posible nos moveremos con mucha comodidad y disfrutaremos más de nuestro tiempo lejos de casa. El equipaje al final se convierte en una cadena que nos limita en cierto modo por mucho que tengamos intención de “abandonarlo” en el hotel a nuestra llegada al destino.

5. Ojo con la temperatura

Un sabio dijo una vez “en Navidad hace frío”. Eso suele ser así en la mayor parte de los sitios del mundo. Por lo tanto, tenemos que estar al tanto y prepararnos cara a estas bajas temperaturas. No pensemos que por mucho que nuestra ciudad no sea fría, cuando lleguemos al destino el tiempo será el mismo. En realidad puede ser muy distinto y que pasemos frío desde el primer día. Por ello hay que informarse bien de la temperatura en nuestro lugar de destino, analizar las predicciones e intentar dar con la configuración de ropa ideal para pasar unos días agradables sin que nos tengamos que preocupar de pasar frío o de pasar calor. En este último caso la solución suele ser fácil: menos prendas, pero para combatir el frío tendremos que recurrir a comprar ropa si nos encontramos con que es demasiado para que lo aguantemos, así que será mejor tenerlo previsto desde casa y así no tener que gastar dinero en comprar nuevas prendas.

Navidad viaje

6. ¿Vamos a llevarnos nuestros dulces favoritos?

Una de las cosas que nos gusta hacer en Navidad es disfrutar de nuestros dulces favoritos. Ya sean polvorones o turrón, nos encanta aprovechar la Navidad y saborearlos. Si nos vamos a un sitio lejano es posible que no tengamos acceso a su compra, así que ¿qué podemos hacer? La idea principal es llevárnoslos de casa. Y no es mala idea, pero tenemos que asegurarnos de que no habrá problemas en el aeropuerto y además que los dulces están bien protegidos en la maleta o donde pensemos transportarlos.

7. Estemos al tanto de nuestros límites

Hay muchos límites que debemos recordar mientras estamos celebrando las vacaciones de Navidad. El primero de ellos está relacionado directamente con el alcohol. ¿Cuánto alcohol aguantamos y estamos seguros de verdad de querer exponernos a llegar a los límites? Si viajamos en familia es preferible que reduzcamos el alcohol al máximo y que tengamos unos momentos para ello que será cuando brindemos en las cenas más especiales. Otro de los límites que tenemos que establecer es el de la comida. A todos nos gusta comer en exceso en Navidad, pero no permitamos que esto nos produzca problemas de digestión que nos lleven a no poder movernos y perdernos días que podríamos estar disfrutando del turismo y de las fiestas. Intentemos comer dentro de una medida normal y así no exponernos a momentos complicados. Este pensamiento lo podemos aplicar tanto a la ingesta de comida normal tanto como a los dulces.

Y el último límite a valorar es el económico. No gastemos más de lo que tenemos abusando de las tarjetas de crédito, pero al mismo tiempo no evitemos gastar para pasarlo bien, porque en Navidad a nadie le gusta estar mirando la cartera y limitando las actividades. Si hemos hecho una buena planificación no tiene porqué haber sorpresas en el aspecto financiero.

Foto: Free-PhotosJillWellingtonMariamichelle

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