Tarragona y su herencia romana

Anfiteatro Romano

Anfiteatro Romano de Tarraco

La ciudad de Tarragona es la capital de la provincia que lleva su nombre y está situada a orillas del Mediterráneo. Por su ubicación forma parte de la llamada Costa Dorada. La ciudad ofrece una gran variedad de actividades de ocio y culturales para el visitante. Su origen como ciudad se remonta a la época de los romanos cuando en vez de Tarragona era Terraco y fue la capital de la Hispania Citerior Tarraconensis. En la actualidad se conservan muchos de los monumentos de la época que se puede visitar, se organizan visitas guiadas por todos los restos romanos que quedan por la ciudad. El conjunto arqueológico que posee la ciudad fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.

Uno de los monumentos más representativos de la época es el Anfiteatro de Tarraco. Es probablemente uno de los restos arqueológicos mejor conservados de España, y además durante una semana al año vuelve a cobrar vida y se realizan representaciones recreando las luchas entre los gladiadores. Fue construido en el siglo II d.C. y quedó fuera de mas murallas de la ciudad ya que se carecía de lugar dentro para poder construirlo. Tiene una capacidad para unas 12.000 personas y si lo visitamos es posible acceder a las gradas así como bajar a la arena. Debido a que se quedó fuera de las murallas que rodeaban la ciudad se construyó al lado del mar, así que desde el Anfiteatro tenemos unas vistas estupendas del Mediterráneo.

La muralla de la ciudad rodeaba lo que actualmente sería el casco viejo. Aunque en sus orígenes se estima que llegó a tener 4 km de longitud en la actualidad se conserva 1,5 km y una puerta original que daba acceso a la ciudad. Se puede dar un interesante paseo por los jardines que la rodean y maravillarnos así con una de las construcciones romanas más antiguas de la Península Ibérica. Si nos trasladamos a las afueras de la ciudad aun se conserva el acueducto que abastecía de agua a la ciudad. Mide 217 metros de largo y 27 de altura, y se siguió utilizando hasta bien entrado el siglo XVIII.


Si vamos al Museo de Historia de Tarragona podremos disfrutar de recreaciones audiovisuales de la época del emperador Adriano en Terraco. Así como de otros salas en las que podremos disfrutar de algunos mosaicos de la época  y conocer los objetos y utensilios que se utilizaban. Por último, no nos podemos ir sin visitar el Circo Romano de Tarragona. Podemos acceder desde el interior de la Torre del Pretorio al interior del circo, en sus orígenes las gradas podían albergar hasta 30.000 personas que disfrutaban de las carreras de caballos. En la actualidad se conservan parte de las gradas y unas bóvedas que sostenían las gradas.

Esto es solo una pequeña parte de todo lo que nos puede ofrecer Tarragona y su ciudad romana, lo cierto es que esta ciudad a orillas del Mediterráneo ofrece infinidad de rincones que visitar.

Foto/ Wikipedia

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