Recorriendo la senda de los Vikingos

Con el crucero de Costa Cruceros nos permite recorrer los mares que hace siglos eran surcados por los valerosos vikingos y, además, nos da la oportunidad de conocer Oslo

El edificio Operahuset ganó el Festival Mundial de Arquitectura en Barcelona

Cuando era pequeño me fascinaban las historias de vikingos, esos valerosos guerreros que no temían lanzarse a las agitadas aguas durante las noches aciagas de lluvias perennes. Luego llegó el cine para intensificar lo que mi imaginación había empezado a crear. Esos cascos con cuernos, esas cabelleras y barbas rubias o pelirrojas, todo tan alejado de mi entorno que desde la adolescencia sabía que tarde o temprano recorrería sus aguas. Por eso cuando descubrí que en Costa Cruceros había una posibilidad que cubría lo que tanto había soñado ni me lo pensé dos veces.

Se trata del crucero con el llamativo nombre de La Tierra de los Vikingos y que en ocho días se realiza el siguiente recorrido: con salida y desembarque en la danesa Copenhague, se visitará seis ciudades costeras de Noruega: Flam, Hellesylt, Geiranger, Bergen, Stavanger y Oslo. Y claro todo ello cruzando el Mar de Noruega, un trocito de mar bravo y siempre rebelde que para una gran embarcación como es el Costa Luminosa no le hará pasar dificultades, pero que en esos barcos más pequeños que transportaban a los valerosos vikingos, embarcarse era toda una proeza.

Además que me permitirá visitar como se merece la capital de Noruega, Oslo. Que es mucho más que esa etiqueta de ciudad más cara del mundo, sino que es un lugar dónde la calidad de vida se nota en todos los aspectos y que a pesar de no estar entre las ciudades con más atractivos turísticos sí nos dejará satisfechos con su visita.

Una visita completamente imprescindible es el Parque de las esculturas de Vigeland. Se trata de uno de los lugares más visitados de Oslo y lo es porque es una delicia observar las originales y llamativas obras escultóricas del artista noruego Gustav Vigeland. Especialmente el Monolitten, una obra majestuosa con forma de monolítico (como su nombre indica) pero que está conformada por 121 cuerpos humanos desnudos y unidos en las más complicadas posturas.

Te guste o no te guste la modalidad melódica de la ópera, te recomiendo que visites el edificio de la Operahuset, ya que tiene un gran valor arquitectónico y que fue premiado en el Festival Mundial de Arquitectura en Barcelona. Si además te gusta la ópera podrás disfrutar de la gran capacidad sonora del templo musical.

Sería imperdonable no visitar en Oslo la colección de Edvard Munch. Por una parte, su cuadro más importante El Grito lo podemos ver en La Galería Nacional, pero el resto de la obra de este genial noruego está en el Museo Munch.

Fotografía: Wilhelm Joys Andersen

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