¿Quién dijo que Berlín era caro?

El tópico dice que Berlín es una ciudad cara para hacer turismo, pero es fácil encontrar vuelos y albergues baratos. Además, tiene muchos museos gratis, podemos probar su comida rápida y recorrer la ciudad con autobuses urbanos como si fuesen turísticos.

Uno de los dibujos de la East Side Gallery, en el Muro de Berlín.

Uno de los grandes mitos que rodean Alemania es que es un país caro, tanto para vivir como para hacer turismo, y su capital, Berlín, no es una excepción. Esta es una verdad a medias, porque si bien es cierto que la vida en Alemania es más cara que en España, si nos esforzamos un poco en buscar seguro que podemos pasar unos días disfrutando de Berlín por un precio que ni imaginábamos.

Todo viaje empieza con el vuelo, y pese a que aerolíneas de bajo coste como Vueling o Ryanair no conectan ninguna ciudad española con la capital alemana, si que lo hacen otras como EasyJet. También Lufthansa ofrece vuelos entre España y Berlín a un precio razonable. Una vez elegido el vuelo, es hora de buscar alojamiento. No nos costará mucho encontrar un albergue o un hostal a buen precio y bien situado. Uno de ellos es el Ostel, la reproducción de las casas prefabricadas de la Alemania Oriental, situado cerca de Alexanderplatz. Toda una experiencia que nos hará retroceder a otra época.

Solucionados el viaje y el alojamiento, es el momento de recorrer la ciudad. Cada día, a las 11 y a las 13, parten de la Puerta de Brandenburgo recorridos por los principales puntos de la ciudad, como el Checkpoint Charlie o los Museos con un guía en español. Duran unas 3 horas y media, y solo hay que pagarle al guía la voluntad, el mismo precio que los paseos alternativos por un Berlín más desconocido. Eso si, son en inglés, igual que la audioguía por Mitte que podemos descargarnos.

Otra forma de recorrer la ciudad es con el autobús número 100, el primero en unir Berlín Este y Berlín Oeste tras la caída del Muro y que tiene un recorrido similar al de los autobuses turísticos por solo 2’40 euros, por los 22 del bus turístico -que incluye explicaciones-. Ojo con colarse en el metro. No hay tornos, pero los revisores van de paisano y la multa es de 40 euros.

El currywurst, salchicha con ketchup y curry.

Berlín tiene muchos museos gratuitos, la mayoría dedicados a recordar los horrores de la época nazi como el campo de concentración de Sachsenhausen. Los lunes la entrada al Guggenheim berlinés es libre, y todos los días son gratis el Berlín Wall Memorial y la East Side Gallery, 1.300 metros del mítico Muro que conservan sus pintadas. También en Auguststrasse encontraremos galerías de arte moderno abiertas a ambos lados de la calle.

Y finalmente, el comer, donde el fast food se convierte en protagonista. No podemos abandonar Berlín sin probar el currywurst, una salchicha con ketchup y curry surgida tras la II Guerra Mundial (vale 2’50 euros con patatas fritas). Podemos comprar en casi cada esquina de la ciudad, pero las más famosas son las del Curry 36, en Hardenbergplatz.

Fuente: El Viajero

Fotos: qyphonLindspetrol

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