¿Por qué los hoteles ponen chocolate en las habitaciones?

Los hoteles nos regalan una chocolatina que encontramos en las almohadas, ¿pero por qué motivo lo hacen?

Chocolatinas variadas

Cuando viajamos y visitamos hoteles a lo largo y ancho del mundo nos encontramos con diversas tradiciones y costumbres en los lugares donde nos alojamos. Pero hay algunas tradiciones que son habituales en todos los hoteles sin importar el lugar del planeta en el que nos encontremos. Una de ellas es la costumbre de dejar una chocolatina en la almohada de los hoteles, que sirve para que los visitantes tengan un primer encuentro agradable y dulce. ¿Pero dónde encuentra esta tradición su origen y por qué se sigue haciendo hoy día?

¿El responsable? El actor Cary Grant

Nosotros no conocíamos su origen y lo hemos leído en un artículo del Huffington Post que os dejamos enlazado al final de la noticia. La verdad es que nos ha sorprendido que exista una historia como telón de fondo y que no sea algo que simplemente se llegó a adoptar de forma permanente entre distintos hoteles del mundo hasta establecerse de manera común.

Este origen se encuentra en la década de los años 50 y el protagonista de la historia es el conocido actor Cary Grant (1904-1986). Este magnate de Hollywood fue uno de los actores más importantes de la época y también uno de los más mujeriegos. En el periodo en el que se encontraba casado con la actriz Betsy Drake, que fue su tercera esposa, tuvo un affair con una mujer que llevó a que se estableciera esta curiosa historia del chocolate.

El hotel donde ocurrieron los acontecimientos fue el Mayfair Hotel de San Louis, en Missouri, Estados Unidos. Era frecuente que el actor se alojara en una de sus habitaciones de lujo, la mayor suite del establecimiento. En ella disfrutaba de su tiempo privado, tanto en solitario como en compañía. Se sabía de sus particulares aficiones y de lo mucho que le gustaba estar con mujeres. En especial el tiempo en esta habitación lo compartió con una desconocida que es la que le llevó a toda la historia del chocolate de la cual os estamos hablando.

Un día Grant no podía estar en la habitación en el momento en el que la mujer llegaría, así que decidió compensar la situación creando una curiosa experiencia para ella. Se ocupó de dar indicaciones a los responsables del hotel para colocar un rastro de chocolates a través de la habitación. La idea fue dejar distintas chocolatinas que fueran desde el vestidor, el lugar por el cual se entraba en la habitación, hasta que llegara a la cama. El rastro pasaba por el baño, por las zonas principales de la suite e iba dejando un camino de dulzura y sabor que terminaría con la mujer esperando en la cama, alimentada con el chocolate y con ganas de encontrarse con su supuesto amante.

Nunca se supo cómo terminó esa noche para Grant, pero es difícil de creer que no le diera resultado a la vista del camino que ya había iniciado con anterioridad con la mujer. Sus infidelidades las realizaba a lo grande y se aseguraba de complacer a las chicas con las que pasaba el tiempo. Desde el hotel definieron su maniobra como una técnica que recordaba al cuento de Hansel and Gretel, con esa casa de chocolate y dulces esperando a quien tuviera el valor para entrar en ella.

Costumbres de los hoteles

Una idea que fue adoptada

Lo mucho que gustó la idea a los gestores del hotel llevó a que tomaran la decisión de implementarla con todos sus clientes, pero solo de forma superficial, como era de imaginar. Lo que comenzaron a hacer fue colocar una chocolatina en la almohada. De esta manera se recibía al huésped con un toque de azúcar y transmitiéndole la idea de que desde el hotel deseaban que tuviera una buena estancia. La tendencia se convirtió en una moda después de que la adoptara este hotel y comenzó a llegar a otros lugares similares de todo Estados Unidos primero y después del mundo entero.

La tradición se mantuvo hasta que recientemente fue abandonada por motivos que desconocemos. No obstante, hace unos meses el hotel Mayfair Hotel fue vendido y se transformó en el nuevo Magnolia Hotel St. Louis. Cuando pasó por este proceso de transformación la nueva directiva tomó la decisión de restaurar la tradición debido a la importancia que había tenido en el pasado para sus clientes y para la imagen del hotel en general. Ahora los chocolates que ofrecen a sus clientes proceden de la chocolatería Bissinger, uno de los negocios más clásicos de la región.

En otros muchos hoteles la tradición del chocolate sigue activa y es habitual que los clientes vayan a las almohadas para ver si el lugar donde se alojan está proporcionándoles esa curiosidad que siempre es recibida con un toque de satisfacción. Cary Grant estaría orgulloso, aunque no sabemos qué opinaría su esposa de la época.

Vía: The Huffington Post

Foto:  CarolKra

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