Otro aterrizaje de emergencia de Ryanair

Un avión de Ryanair que volaba entre Valencia y Milán ha aterrizado de emergencia en el aeropuerto de Génova después de tener un problema de presuarización. Los pasajeros han criticado la actitud de la tripulación.

Esta vez, las críticas también se dirigen hacia la tripulación.

Ryanair, una de las aerolíneas más polémicas y utilizadas, ha añadido un nuevo capítulo a su historial de incidentes, una lista que desde el pasado verano no ha dejado de crecer. En esta ocasión, los protagonistas son un avión de la low cost irlandesa, un problema de presuarización, un aterrizaje de emergencia y los 93 pasajeros que realizaban el vuelo Valencia-Milán. ¿Las suena la película?

Ayer, en pleno vuelo entre el aeropuerto de Manises y el de la ciudad italiana, se encendió la luz que advierte “sobre un posible problema de presuarización“, y el piloto inició un aterrizaje de emergencia tras desplegar las mascarillas de oxígeno. El avión tomó tierra sin dificultades en el aeropuerto de Génova, a unos 150 kilómetros de Milán. Dos pasajeras tuvieron que ser trasladadas al hospital, una por un golpe en el tórax y la otra por dolores en los oídos, mientras que el resto completó el trayecto hasta Milán en autobús.

No es la primera vez que Ryanair se ve envuelta en problemas de este tipo. Este verano, en un breve espacio de tiempo, dos aviones tuvieron que aterrizar de emergencia por la misma incidencia. Poco antes, otros tres aviones de la aerolínea irlandesa también se vieron obligados a hacerlo por falta de combustible después de no poder aterrizar en Barajas y se desviados a Valencia, lo que le valió a Ryanair una investigación por parte de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.

A parte del susto por el incidente, los pasajeros también se mostraron muy molestos por la escasa cooperación y la actitud que mostró el personal de la aerolínea. Según el testimonio de una de las pasajeras que recoge el diario ‘Las Provincias’, “las azafatas corrían por el pasillo y nadie nos explicaba nada”. Afirma que solo obtuvieron respuestas cuando se abrireron las mascarillas y preguntaron qué pasaba, aunque solo lo hicieron en inglés y no en español o italiano, lo que dificultó la comunicación.

“Deberían de estar más preparados psicológicamente para situaciones de crisis. Dos chicos nos tranquilizaron bastante pero el resto estaban blancos y asustados, y así no se podía mantener la calma”, explica la pasajera y añade que “una azafata se puso a llorar cuando bajó del avión”. En pleno aterrizaje también se dio el caso de un hombre que se puso a fumar, aunque aquí la tripulación si que actuó rápidamente para que el pasajero apagase el cigarro. Ryanair emitió un comunicado en el que pedía perdón a los pasajeros por los problemas causados, pero habrá que esperar a ver cuál será el próximo incidente en el que se vea envuelta la aerolínea.

Foto: Zeitfixierer

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