Notas sobre Vanadzor, la tercera ciudad de Armenia

vanadzor

Armenia, país perdido en el corazón Cáucaso, tiene como capital a Yerevan: es su ciudad más industriosa y habitada, y la más cercana al aire occidental que intenta colarse en el país con el turismo que llega a cuenta gotas a través, sobre todo, de Moscú.

Sin embargo, Armenia tiene mucho más que ofrecer: ciudades medianas y pequeñas aldeas situadas en el centro o el norte a medio camino a otro de los interesantes países caucáusicos: Georgia. Hoy te ofrecemos unas cuantas de notas subjetivas sobre Vanadzor, la tercera ciudad más poblada en Armenia y la segunda más industriosa, además de ser la cuna del rock y hardcore armenios, que tienen como estandárte al grupo estadounidense con raíces armenias System of a Down.


Cuando caminas por Vanadzor, toda la gente se para y se gira para saludarte. Saben desde el primer momento que no eres de aquí: se extrañan y se alegran de que hayas llegado hasta su ciudad. Los grupos de hombres suelen caminar juntos, algunos de ellos incluso agarrados del brazo, al estilo musulmán. Normalmente te miran desconfiados hasta que les lanzas un “barek chestz” (Buenos días): entonces sonríen y te comienzan a hablar ya sea en armenio, en ruso o en un rudimentario inglés. Todos te quieren invitar y quedar contigo otro día. Parece haber en la cultura armenia una finísima frontera entre la descofianza y la amistad y la hospitalidad más extremas.

La ciudad muestra marcas inconfundiblemente soviéticas (arquitectura, escudos, grabados, murales). Un viejo pensionista, sentado en un banco de un sencillo centro de atracciones infantil, me dice: “Antes, durante la época soviética, todo era mucho mejor. Sin fronteras, nuestro país estaba unido con los países de nuestro alrededor. Nuestra situación económica era más próspera”. Los más jóvenes niegan que fuera así y achacan ese tipo de opiniones de los más mayores a su nostalgia de los tiempos mozos.

Cualquier persona aprovecha el contacto contigo para enviar mensajes a supuestos familiares que viven en España. Algunos insisten hasta el punto de no dejarte marchar hasta que no cedes a su petición. Todos son extremadamente hospitalarios y amables, a veces hasta llegar a incomodar.

Si por cosas de la vida llegas algún día Armenia, no dudes en salir de la capital y darte una vuelta por las pronvincias: descubrirás la Armenia más auténtica.

Foto: caminante por una de las calles más céntricas de Vanadzor (Andreu Jerez).

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