Monte Rushmore, historia de una escultura polémica

Inicialmente el plan para el Monte Rushmore consistía en tallar las caras de otros personajes históricos muy distintos.

El Monte Rushmore es uno de los monumentos más importantes de Estados Unidos. Anualmente recibe alrededor de 2 millones de visitantes y su presencia e imagen son tan icónicas que pensamos que ha estado ahí desde siempre. En realidad, su tallado acabó en el año 1941, quedándose a medias debido a que los responsables del proyecto se quedaron cortos con las previsiones del presupuesto que necesitarían. También jugó un papel importante en que el trabajo no se terminara que falleciera el encargado, aunque su hijo se quedó a cargo y trató de terminar la escultura para que al menos tuviera un aspecto decente.

La misión que existía con esta escultura era la de honrar la victoria de la democracia y de la sociedad moderna. Por supuesto, fue algo que tuvo implicaciones y connotaciones negativas. Porque ese territorio anteriormente estaba ocupado por los Sioux, una de las tribus nativas del lugar con la que se enfrentaron los soldados estadounidenses para arrebatarles las tierras. Inicialmente hicieron un pacto con ellos, pero cuando comenzó el descubrimiento del oro todo cambió.

En el año 1890 se produjo la Masacre de Wounded Knee que pasó a la historia como uno de los momentos más sangrientos del enfrentamiento de los soldados estadounidenses con los nativos. Los rumores apuntan a que en esa jornada podrían haber sido asesinadas 300 personas de la tribu de los Sioux, incluidas 200 mujeres y niños.

El tallado de la escultura en ese preciso lugar, un monte que anteriormente era conocido como Los seis abuelos y se encontraba dentro de las rutas espirituales que realizaban los nativos. El nombre de Rushmore fue concedido en el año 1930 poco antes de que falleciera el inversor Charles E. Rushmore, que siempre había bromeado con la idea de que el monte pudiera recibir su nombre. Por su parte, el tallado lo llevó a cabo el escultor Gutzon Borglum, aunque en sus orígenes el proyecto era muy distinto al que terminó convirtiéndose.

El plan que tenía el historiador Doane Robinson era tallar una serie de rostros en el monte que ayudaran a que la región se convirtiera en un lugar turístico de renombre. Pero las primeras caras en las que pensó fueron distintas. Inicialmente la idea consistía en que los protagonistas del monte serían Lewis y Clark, la nativa Sacagawea, el jefe lakota Nube Roja, el jefe Caballo Loco y Buffalo Bill Cody. Pero quien tenía la última palabra era el escultor, que al final decidió que el lugar resultaría más atractivo para el público si las caras que esculpía eran las de los presidentes de Estados Unidos.

Por ello al final optó por los presidentes que más habían aportado a la formación de la nación y al establecimiento de la misma con una serie de bases que se han ido perpetuando a lo largo de los tiempos. Los elegidos fueron George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln. En principio se les iba a representar con ropa y hasta la cintura, pero la cancelación del proyecto por falta de presupuesto impidió que se pudiera materializar la estructura original que el artista tenía en su mente. Su intención también era llegar a esculpir una representación de algunos de los documentos más importantes de la historia de Estados Unidos que acabaran de darle al monumento un aspecto de lo más atractivo.

Como curiosidad podemos añadir que antes de introducirse la cara de Theodore Roosevelt en 1939, que fue la última en incorporarse, se estuvo valorando la posibilidad de que este espacio estuviera ocupado por el rostro de la activista y feminista Susan B. Anthony. Pero hubo un movimiento en contra de esta posibilidad y al final el monte terminó estando dedicado únicamente a los presidentes. Aún sin haber sido completado, el Monte Rushmore es uno de los lugares más característicos de Estados Unidos y uno de los símbolos que muestra el peso que tuvieron los líderes políticos en las épocas más clásicas del país.

Alrededor del Monte Rushmore siempre ha existido una gran pasión. Todos los profesionales que estuvieron involucrados en el trabajo original ya han fallecido, pero su esfuerzo nunca será olvidado por el público norteamericano. Lincoln Borglum, después de fallecer su padre, hizo lo que pudo con lo que tenía y luego pasó a realizar otros trabajos de escultura, tallado y arquitectura, principalmente iglesias. Falleció en 1986 a los 73 años y siempre se aquejó del daño que habían sufrido sus pulmones en el proceso de elaboración del Monte Rushmore.

Por su lado, el último de los trabajadores que participaron en el Monte Rushmore, Nick Clifford, falleció en el año 2019 a los 98 años. Con él se cerró un periodo de la historia de Estados Unidos. Al menos de momento, puesto que siempre ha rondado la idea de que quizá algún presidente decida continuar con el trabajo para que se termine la escultura tal y como la concibió el artista original.

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