Los spekeasies, los bares clandestinos de moda en Nueva York

Los spekeasies, bares que surgieron durante la Ley Seca, vuelven a estar de moda en Nueva York.

Speakeasy NY

Nueva York es una ciudad que se reinventa constantemente, y que todos los días da la bienvenida a nuevas tendencias. Pero, del mismo modo que llegan, se marchan; nada es eterno en la ciudad de los rascacielos. Las mismas pastelerías que un día están tan de moda que concentran largas colas dan paso, al día siguiente, a un nuevo local de moda; lo mismo sucede con restaurantes, tiendas de ropa, mercadillos e incluso calles enteras. Así que Nueva York se presta a hablar de modas del momento, y en los últimos tiempos, pocas pisan con tanta fuerza como los speakesies, los bares clandestinos de la ciudad.

El concepto de estos bares seguro que te sorprende. Los bares speakeasy nacieron durante la Ley Seca de los Estados Unidos, en los años 20 y 30, como bares ilegales que destilaban y servían alcohol en clandestinidad. En aquella época, los spekeasies estaban repletos de personas que noche tras noche apuraban un trago esperando que la policía no desmontara el negocio en cualquier momento. Pero, cuando el consumo de alcohol se legalizó de nuevo, ese tipo de local desapareció. Hasta hace unos años.

En una ciudad donde lo antiguo vuelve a ponerse de moda, los spekeasies han resurgido para convertirse en el último grito de Nueva York. Hoy en día, se trata de bares ocultos tras ingeniosos camuflajes donde se sirven los mejores cócteles de la ciudad. Si no sabes dónde se encuentran, dar con ellos es casi misión imposible: se esconden en algunos barrios tras la puerta trasera de barberías, lavanderías, sótanos, farmacias… Una vez cruzada la puerta te espera un universo que nunca imaginarías. Locales animados llenos de gente que comparte el mismo secreto, y barras de bar donde los mejores cocteleros de la ciudad preparan sus creaciones para todo aquel que esté dispuesto a desprenderse de unos cuantos billetes. La exclusividad que proporcionan estos locales es cara, pero es el precio que hay que pagar para disfrutar del Nueva York más secreto. Comer y beber en clandestinidad y acompañado de unos pocos afortunados… ¡el último grito de Nueva York!

Foto / Kasio69

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